Con la inminente creación de la comisión de «notables» que preparará un nuevo proyecto de reforma impositiva, Fernando de la Rúa deberá mediar en menos de 15 días con un nuevo frente de tormenta. Lo que en principio parecía ser una propuesta de acercamiento de Domingo Cavallo al gobierno, además de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y la Fundación Mediterránea, comenzó ya a provocar roces entre el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y el ministro de Economía, José Luis Machinea.
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El eje de la disputa es precisamente el contenido de la «propuesta» de la comisión. Para el titular del Palacio de Hacienda, el proyecto de la comisión debería circunscribirse a hacer un estudio simple y escueto que sólo sirva de referencia general, ya que la verdadera reforma impositiva es la que el propio Machinea comenzó a negociar con los gobernadores y cuyo contenido es simplemente una profundización «del rumbo trazado». Esto es, casi ningún cambio a lo que se conoce hasta hoy. Para Colombo, el resultado de este encuentro debe producir una reforma impositiva de fondo y global que será la esencia de un proyecto de ley que se enviará al Congreso en el segundo semestre de 2001. Confirmando esta estrategia, el martes habló personalmente el vocero presidencial Ricardo Ostuni, que antes había conversado con el jefe de Gabinete. El reemplazante de Darío Lopérfido dijo claramente que «antes de fin de año o en los primeros días de enero se creará una comisión de asesoramiento sobre asuntos impositivos que incluirá a Domingo Cavallo, FIEL y la Fundación Mediterránea» ya que «la Argentina necesita una política impositiva clara que aliente la inversión».
Está previsto que el envío de las «invitaciones» a participar llegarán a los interesados antes del viernes de la semana próxima. Como para que no queden dudas, Ostuni dijo en declaraciones radiales que el resultado de esta propuesta de reforma deberá ser «general, profundo y cambiando las bases del sistema tributario actual».
José Luis Machinea tiene una idea radicalmente distinta. Luego de haberse reunido con algunos de sus principales colaboradores e integrantes del equipo económico, el ministro decidió dar su propia batalla en este tema. El primer paso en marcar diferencias lo dio el martes pasado durante un alto en la gira que hizo por el parque industrial de Bahía Blanca. Allí dijo que lo que decida esa comisión «de ninguna manera condicionará al gobierno». Declaró, además, que un sistema impositivo «debe dar estabilidad y confiabilidad», con lo cual no hay espacio «para mayores cambios que los actuales» ni para «poner patas para arriba el sistema impositivo».
Negociación
En la misma línea de pensamiento, el martes habló en un aparte con algunos gobernadores y ministros de Economía provinciales durante el encuentro de Olivos, y lógicamente lejos de los oídos de Colombo. Machinea expresó claramente que «la reforma previsional surgirá de lo que se negocie entre las provincias y Economía» y que «sólo incluirá la reducción de los impuestos a los intereses al endeudamiento de la inversión y la posibilidad de avanzar en la gradual eliminación de los tributos a los Ingresos Brutos y los Sellos».
Los «papers» previos que preparan los tres invitados a participar en la comisión son muy distintos a esta visión escueta y concentrada del ministro de Economía. Las ideas que maneja Cavallo hablan, tal como anticipó Ambito Financiero el viernes pasado, de la posibilidad de eliminar de raíz el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de un eventual blanqueo de capitales de argentinos en el exterior. Sobre la primera propuesta, copyright de Juan José Llach (que además podría ser el enviado cavallista a la comisión junto con Adolfo Sturzenegger), Machinea directamente la calificó de «poco razonable». Sobre la segunda, la respuesta está en la Carta de Intención que el ministro firmó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que habla del compromiso de no implementar más moratorias. Por su parte, en FIEL se estudia desde hace varios años una propuesta de reforma impositiva que reduzca todo el sistema en un impuesto al consumo (similar al propuesto por Llach) y Ganancias, con una progresividad mayor que la actual, más algunos tributos adicionales al alcohol, tabaco y combustibles).
Además, se habla de una reestructuración radical de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que incluye una modificación del reclutamiento y preparación del personal del organismo recaudador.
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