16 de julio 2003 - 00:00

Macri intentará quedarse con el Banco del Suquía

¿Se retira o se hace banquero? Pago Fácil, la empresade cobro de cuentas controlada por el grupo que encabeza Francisco Macri, anunció ayer su intención de adquirir los bancos del Suquía, Bisel y Bersa (Banco de Entre Ríos), que el Banco Nación viene administrando desde el retiro de su anterior accionista principal, el Credit Agricóle.

La decisión fue confirmada a este diario por Orlando Salvestrini, presidente de Pago Fácil; el ejecutivo aclaró que su empresa «no tiene ninguna intención de convertirse en un banco, pero sí de ofrecer servicios bancarios a sus clientes». Para eso, es obvio, necesitarán una patente de banco, y el camino más corto parece ser la adquisición de una o más de las entidades financieras que ofrece el Banco Central a través del Nación. En el proyecto irán acompañados por Western Union, socio minoritario (25%) de SOCMA en Pago Fácil.

Según el cronograma aprobado por el directorio de la entidad oficial, hoy se pondrán en venta los pliegos para la licitación del primero de los bancos que se reprivatizarán, el Nuevo Banco Suquía SA, entidad fundada por el Grupo Roggio y que -además de Pago Fácil-tendría como interesadosentre otros-al propio holding que capitanea Aldo Roggio, el Banco Exprinter y el Banco de San Juan. La apertura de los pliegos se realizará el próximo 11 de agosto en la sede del Nación. Las ofertas se presentarán por el sistema de doble sobre (uno con la oferta técnica, el otro con la económica).

Según reveló Salvestrini, mañana pagarán los $ 25.000 que vale el pliego por el Suquía, «y a medida que vayan saliendo a oferta los otros dos, haremos lo mismo con el Bersa y el Bisel». El empresario y precandidato a suceder a Mauricio Macri en la presidencia de Boca Juniors reveló que la intención es «ofrecer productos financieros a la gente del segmento D1 (ingresos cercanos a los $ 1.000 mensuales) tales como tarjetas de crédito, préstamos solidarios, créditos para pymes, personales... Creemos que es un sector muy desatendido, no sólo en nuestro país sino en el resto de América latina, donde la banca sólo apunta al ABC-1».

De acuerdo a Salvestrini, «todo lo que haremos será en el segmento transaccional, donde creemos que se puede competir bien con los bancos tradicionales». Confían en que sus cerca de 4,5 millones de usuarios mensuales los elegirán a ellos por sobre otros nombres más habituales al momento de hacer su ingreso (o reingreso) a la bancarización. Desde ya, antes de que esto suceda, deberán derrotar a sus competidores en la --hasta hace pocos meses casi impensablepuja por las tres entidades-«abandonadas» por el banco francés. Sin embargo, Salvestrini trata de bajar expectativas a esa posible pelea: «
Nuestra idea es asociarnos con otros posibles compradores de los bancos que salen a la venta.»

• Bocas de cobro

Además de una clientela bastante fiel, Pago Fácil tiene unas 4.500 bocas de cobro en todo el país; por eso llama la atención que intenten quedarse con bancos que también tienen redes de sucursales bastante extensas (sobre todo habiendo en el mercado amplias «gangas» de entidades cuyo único activo es justamente lo que le interesaría a Pago Fácil: la patente de banco).

«Hemos hecho encuestas entre nuestra clientela, y nos piden productos bancarios. Además, ¿qué es lo que han estado buscando -con poco éxito, es cierto-los fondos buitre en la Argentina los últimos 18 meses? Empresas destruidas. ¿Por qué? Porque tienen un gran «upside»
(perspectivas de mejora); eso estamos buscando en el Suquía y los otros», dice Salvestrini. Pero a pesar de la analogía elegida para justificar su interés, el empresario descarta de plano la posibilidad de comprar el banco, « levantarlo» y luego tratar de venderlo. «Nos interesa como herramienta para hacer buenos negocios», dice.

El anuncio de Pago Fácil llega pocos días después de que
Franco Macri anunciara a través de un reportaje concedido a «La Nación» una supuesta « jubilación anticipada», con la venta de todos sus activos (en el país y en Brasil); ahora no sólo ese retiro parece improbable: por primera vez en más de 25 años se internará en la difícil y complicada actividad bancaria, rubro que abandonó a fines de la década del setenta, cuando vendiera su participación en el luego desaparecido Banco de Italia y Río de la Plata.

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