La semana arrancó del lado perdedor y la terminó de la misma manera. Esto sin embargo pareció más una cuestión meramente accidental, ante la mejora de 0,45% que tuvo el Dow y el 1.235 del NASDAQ. Para quienes gustan de analizar los aspectos psicológicos, la resistencia que mostraron los índices quedando encima de los 10.000 y 2.000 puntos respectivamente, fueron el mejor indicio de la existencia de un mercado de «base firme». Incluso las bajas de la última rueda cuando el Promedio Industrial perdió 0,49% para quedar en 10.049,46 puntos, fue tomado como un dato en el mismo sentido, dado que la merma estuvo claramente vinculada al informe que el desempleo de noviembre llegó a 5,7%, el valor más elevado de los últimos 6 años. El presidente Bush calificó este dato de «problemático» y lo utilizó para relanzar su paquete de estímulo económico en el Congreso, donde se ha empantanado. De todas maneras se apruebe o no, el dato abrió el camino para 6% o algo más de desocupación que esperan los menos optimistas entre los analistas. Curiosamente el otro dato macro de la jornada, el reporte del sentimiento de los consumidores que elabora la Universidad de Michigan salió mejor a lo esperado y mostró un tercer mes consecutivo de crecimiento en el optimismo de los consumidores. Pero ésta no fue la única paradoja del día. La mayor parte de los especialistas apuestan a que mañana la Fed optara por recortar sus tasas en un cuarto de punto, tratando de dar una señal más fuerte de su decisión de estimular la economía mediante el empleo de palabras más duras de los habitual en el reporte que acompaña la decisión. A pesar y en contra de esto, los bonos del Tesoro tuvieron otro derrumbe y la tasa a 30 años trepó a 5,265%, el dólar mientras tanto, en una de sus mejores semanas del año frente a las demás monedas.
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