«La recuperación de la actividad está cada vez más lejana, y para 2002 el trauma económico es seguro. El interrogante es develar si este trauma será ordenado o caótico.» La advertencia surge del informe semanal de Fundación Capital, que consideró que «la magnitud que alcanzará la recesión económica en nuestro país dependerá de la grandeza (o mezquindad) de nuestros dirigentes».
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Asimismo, el informe dijo que «ya la Argentina no preocupa tanto por el efecto contagio sobre nuestro principal socio del Mercosur, si bien Brasil mantiene algunos indicadores macro débiles» y destacó el deterioro que viene sufriendo la relación Argentina-FMI.
«En lo concerniente a la relación Argentina-FMI (mucho más difícil de la que tienen Brasil y el FMI), la perdurabilidad del blindaje es una verdadera incógnita, y sin el FMI, nuestro país inevitablemente ingresaría en default», indicó la entidad. Al respecto, agregó que el FMI «será mucho más intransigente con la Argentina; primero porque el peligro de contagio a Brasil ha disminuido considerablemente y segundo porque no tiene sentido apoyar a un país que no resuelve su terrible inconsistencia macroeconómica».
En tal sentido, el informe afirmó que la Argentina «desde hace más de una década viene combinando una política cambiaria rígida con una política fiscal expansiva, mix que, de perdurar, produce caos económico».
Además, sostuvo que «si la Argentina no resuelve este problema (sea con déficit cero o, si no, flexibilizando la política cambiaria), el blindaje desaparecerá y el default será una consecuencia inexorable».
Pesimismo
En su informe semanal, la Fundación dijo que «de no revertirse la enorme desconfianza actual, difícilmente la recaudación de impuestos evite caídas superiores a 10%, los déficit fiscales mensuales serán enormes y la cesación de pagos aumentará notablemente su posibilidad de ocurrencia».
En cuanto a la evolución de los depósitos bancarios, indicó que «si todos sacan y nadie pone, difícilmente se pueda llegar al famoso día 91».
«Si sumamos los permitidos retiros mensuales a los más de u$s 1.500 millones de depósitos de las AFJP, la pérdida potencial de imposiciones bancarias rozará 10% de los depósitos durante los próximos 45 días.»
En tal sentido, puntualizó que «una caída potencial superior a los 6.000 millones de pesos y dólares hace mucho más probable la transformación de la inmovilización de depósitos de parcial a total».
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