11 de julio 2003 - 00:00

Malo para la argentina: Brasil entró en recesión

Un estudio oficial señaló ayer que el PBI brasileño cayó 0,9% en el segundo trimestre. Así, acumula ya dos períodos consecutivos de baja, por lo que el país entró técnicamente en recesión. Esto es negativo para la Argentina, que verá limitada la demanda en ese mercado para sus exportaciones. Sin embargo, se espera que la política de baja de tasas ya iniciada permita cerrar el año con un leve crecimiento. Pero éste no es el único problema de Lula Da Silva. Su decisión de negociar aspectos clave de la reforma previsional cayó mal ayer en los mercados, que la vieron como un gesto de vacilación. El dólar revirtió su tendencia y creció más de 1%, y la Bolsa cayó 0,81%.

Brasilia (ANSA, AFP)- La economía brasileña cayó 0,9% durante el segundo trimestre del año y entró técnicamente en recesión, según un informe del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), un organismo oficial dependiente del Ministerio de Planificación.

Sin embargo, la previsión del IPEA es por ahora orientativa. Los datos oficiales sobre la evolución del PBI en el segundo trimestre serán difundidos el mes que viene por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que confirmaría estos datos.

La proyección del IPEA, un organismo muy prestigioso, es compartida por el gobierno y los analistas, quienes, sin embargo, estiman que el Producto Bruto Interno de la mayor economía sudamericana crecerá en el segundo semestre, por lo cual Brasil terminaría 2003 sin recesión.

Por ahora, según el IPEA, hubo recesión económica durante los primeros seis meses de Luiz Inácio Lula Da Silva en el gobierno. En Portugal, donde integra una comitiva oficial, el ministro de Desarrollo, Luiz Fernando Furlan, prometió que «luego de las medidas de ajuste fiscal, que tuvieron un efecto hasta mayor que el esperado, vamos a retomar el desarrollo».

Furlan arriesgó en ese sentido que la baja de las tasas de interés por parte del Banco Central se acentuará en los próximos meses, lo que restablecería el crédito y el crecimiento.

Desde el inicio de su gobierno, Lula implementó una rígida política monetaria que bajó la inflación -en junio hubo una deflación de 0,15%-, pero afectó la producción y el consumo.

•Pronóstico

En tanto, el jefe de asesores del Ministerio de Planificación, José Carlos Miranda, afirmó que entre abril y junio «llegamos al fondo del pozo» y que en el segundo semestre del año habrá una expansión económica motivada por un mayor consumo familiar.
«La inflación está bajo control y ya no afectará a los salarios ni a las jubilaciones, lo cual posibilitará un mayor consumo durante el segundo semestre», señaló Miranda.

El gobierno estima que Brasil terminará 2003 con un muy módico crecimiento de 1,6%, similar al del año pasado.
De acuerdo con el IPEA, las dificultades en el sector real de la economía brasileña se deben a una combinación de factores: altas tasas de interés, caída del consumo y de la inversión y una fuerte disminución del gasto público.

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