Los empresarios, luego de manifestarse por la mañana en apoyo de las medidas anunciadas el miércoles por el ministro Domingo Cavallo, se llamaron a un prudente silencio por la tarde, cuando los guarismos que llegaban de los mercados hacían crecer la inquietud entre los hombres de negocios.
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A primera hora, el presidente Fernando de la Rúa, acompa-ñado de Cavallo, concurrió al hotel Hilton a explicarles a los ejecutivos agrupados en IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresario de la Argentina) el alcance de las medidas. La excusa fue un «desayuno de trabajo» que reunió a más de 300 hombres de empresa. La excusa era el 41° aniversario de la entidad.
En el discurso principal de la mañana, el titular del instituto anfitrión, Jorge Aguado (SOCMA), exhortó a De la Rúa a «despreocuparse de las críticas especulativas, que desprecie los perversos rumores desestabilizantes», y que, en cambio, se aboque a resolver «los problemas reales» que atraviesa la economía.
Pero, a pesar de las manifestaciones de apoyo públicas, por lo bajo los concurrentes al desayuno admitían que la falta de apoyo político que padecían Presidente y ministro eran factores muy preocupantes; el correr de las horas y la evolución del riesgo-país (más el desplome de la Bolsa local) les dieron la razón a los preocupados. Aguado, en tanto, agregó en su discurso: «Estamos de acuerdo, respaldamos y somos parte de su llamado a la unión nacional», al tiempo que responsabilizó a «analistas y pronosticadores de aquí y de afuera» por la crisis financiera. «Desde IDEA, deseamos el éxito en la acción de los gobiernos. Esta es también una reunión de amigos, y como amigos lo impulsamos, señor Presidente, para la acción creadora».
Por su parte, Oscar Vicente, director ejecutivo del grupo Pérez Companc, afirmó: «No hay otra alternativa que esto; todas las medidas últimas han sido de ajuste, pero deben ser instrumentadas con mucha fuerza por parte del gabinete». El ejecutivo agregó: «A todos nos gustaría trabajar por el lado de los ingresos, pero, en este caso, evidentemente hay que actuar por los gastos», y pidió enfáticamente «que la gente de los partidos del gobierno apoyen al Presidente y al ministro».
Vicente fue, de algún modo, profético: poco antes de que abrieran el mercado local y Wall Street (a pesar de que por entonces se sabía que el riesgopaís en Europa ya rondaba los 1.300 puntos), aventuró: «Mientras discutamos y les enviemos ese mensaje de falta de unidad, los mercados piensan que nos vamos a boicotear entre nosotros y van a castigarnos».
A su vez, Enrique Federico (Daimler Chrysler) acusó a algunos dirigentes políticos de mostrar actitudes «suicidas» por su permanente oposición a la acción del gobierno. «Sería una actitud suicida oponerse a estas medidas sin esperar sus resultados», alertó el director de la automotriz. «Ahora es de esperar que, al no salir el Estado a tomar créditos, las entidades financieras dispongan de fondos que podrán ofrecer al público y a las empresas a tasas más bajas».
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