Por la mañana la CGT se llevó de la Casa Rosada el aumento de las asignaciones familiares. Y por la tarde las obras sociales aceptaron un reajuste de los aranceles a las clínicas y sanatorios de 20% a partir de enero.
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Pero mientras se suspendía una reunión al más alto nivel del gobierno con las prepagas, anoche se perfilaba, finalmente, el cierre de la paritaria entre los prestadores y el sindicato de Sanidad liderado por Carlos West Ocampo.
De modo que con el acuerdo entre obras sociales nacionales, prestadores y Sanidad, al gobierno le quedó el escenario propicio para presionar a las prepagas a reducir el aumento de 23% promedio de las cuotas anunciado a partir de enero. El ofrecimiento oficial es convalidar un incremento inferior a 10% más el cobro de copagos de $ 15 promedio.
Como adelantara este diario en relación con el acuerdo entre obras sociales nacionales y prestadores, ayer se rubricó en la Superintendencia de Servicios de Salud a cargo de Héctor Capaccioli, un acta acuerdo por la cual la CGT a través del consejo consultivo otorgó un aumento de 20% en los aranceles de clínicas, sanatorios y centros de diagnóstico (laboratorios, rayos X, ecografías, etc.) a partir del 1 de enero de 2007. Pero con la salvedad de que el 20% deberá absorber los aumentos otorgados en el segundo semestre del año. O sea, si una obra social reconoció en dicho lapso un incremento de 8% en los aranceles, a partir de enero deberá otorgar sólo 12% adicional.
Renegociación
El acuerdo firmado plantea que antes de julio de 2007 prestadores y CGT volverán a renegociar, porque quedó pendiente un incremento de 13%. El sector prestador viene reclamando un reajuste del orden de 55%, considerado un retraso crónico de las tarifas de las prestaciones. Pero las partes involucradas habían acercado posiciones en torno a 33%.
Este conflicto se destrabó al lograrse el carácter vinculante del acta, lo que obliga legalmente a las obras socialesnacionales a pagar el aumento acordado -era un requisito no negociable de los prestadores para garantizarse que todas cumplirían con el pago-. Esto se instrumentó a través de la homologación del acta acuerdo por parte de la Superintendencia, como si fuera una convenio colectivo o paritaria.
Los prestadores reconocieron que de no haber mediado la decisión política del gobierno, que reflejó un reconocimiento de la crisis del sector, no hubiera sido posible arribar al acuerdo.
Con respecto a la paritaria del gremio de Sanidad, el marco de negociación convalidó un aumento salarial de 19%, a pesar de que los prestadores consiguieron 20% en lugar de 33%. Lo que anoche se seguía negociando era a partir de cuándo entraría en vigencia. El sindicato pedía que fuera retroactivo a diciembre para incluir el aguinaldo y vacaciones, y los prestadores que fuera no remunerativo por un año. Estos últimos, especulando con que recién cobrarían entre marzo y abril los nuevos aranceles facturados en enero, solicitaban, para cubrir el descalce financiero, el no pago por unos meses de todas las contribuciones patronales o algún subsidio. Algo que el Ministerio de Trabajo calificó como « insólito», a lo que los prestadores respondieron que «la paritaria era insólita».
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