3 de enero 2002 - 00:00

Más dirigismo: habría un dólar oficial a $ 1,40 y otro paralelo

El equipo económico decidió la salida de la convertibilidad desdoblando el mercado cambiario. Habrá un tipo de cambio oficial donde irán a liquidar divisas los exportadores, y sólo podrán comprar dólares importadores de artículos de primera necesidad, como medicamentos. Este mercado operaría con un tipo de cambio de $ 1,40 por dólar. Habrá otro mercado que será libre, donde podrán comprar dólares el resto de los importadores y quienes quieran viajar al exterior, por ejemplo. Esta cotización del dólar se fijará libremente sin intervención del Banco Central. Otro de los anuncios -se harán hoy por la noche-será la pesificación de los préstamos en dólares. Abarcaría los créditos prendarios e hipotecarios. Los deudores continuarían pagando el mismo monto por mes de las cuotas, pero el impacto negativo de la devaluación lo deberán afrontar extendiendo el plazo del préstamo y por ende, pagando un mayor número de cuotas. Por lo tanto, seguirán pagando sus cuotas cada mes en pesos, pero lo harán durante más tiempo. Ya está previsto que el Congreso comience a sesionar el viernes para aprobar el fin de semana los cambios a la convertibilidad.

Jorge Remes Lenicov, nuevo ministro de Economía, anunciaría hoy por la noche el nuevo paquete de medidas que incluiría la creación de un tipo de cambio fijado por el Banco Central que funcionará como mercado oficial para la liquidación de exportaciones y una lista acotada de importaciones estratégicas y de primera necesidad. Existiría, además, un mercado libre de cambios donde particulares y empresas deberán recurrir para obtener los dólares necesarios para importaciones en general, transferencias al exterior y turismo, por ejemplo. El equipo económico estaría decidido a salir del tipo de cambio fijo convertible y adoptar una paridad de $ 1,40 por dólar. Pero anoche quedaban por definir algunos puntos:

• Con respecto al régimen cambiario, parte del equipo de Remes Lenicov se orientaba a facultar al Banco Central para flexibilizar el tipo de cambio dentro de una banda. Argumentan que, después de casi 11 años de convertibilidad, se produciría una pérdida de credibilidad si el poder político toma la decisión de modificar el tipo de cambio, aunque sea en un porcentaje mínimo, y por lo tanto, es mejor dejar la facultad al Central para realizar ajustes.

• Se deja de lado así la idea de establecer una canasta de monedas ampliada con el real, como había elaborado en principio el equipo económico. Remes Lenicov ideó el nuevo mercado pensando en un tipo de cambio definido por el Central donde la liquidación de exportaciones, por un lado, y la lista acotada de importaciones, por el otro, generarían un superávit de dólares suficiente como para mantener la paridad y formar el precio entre la liquidación de las exportaciones y las importaciones con más oferta que demanda.

Frente a eso, en el mercado libre deberán liquidarse las necesidades de dólares para turismo, transferencias al exterior y el grueso de las importaciones, por lo que deberá asimilar el déficit generado por la necesidad de moneda extranjera.

• Sin Solución

• No habría solución para las empresas endeudadas en el exterior o que emitieron Obligaciones Negociables fuera del país. Estas empresas deberán conseguir los dólares para cancelar sus obligaciones en el mercado libre.

• Otro foco de debate fueron las deudas en dólares. Hasta anoche, se había tomado la decisión de modificar las condiciones de contratación de los préstamos hipotecarios y prendarios en dólares. ¿Cómo será el cambio? (Ver nota aparte.) Se desdolariza la deuda, o sea, se pasa a pesos al nuevo tipo de cambio, pero llevando las tasas de interés a niveles internacionales, que en algunos casos son menos de 50% de las que se aplican en la actualidad. El equipo económico considera que la combinación de baja de tasa y un alargamiento de los plazos hará que la cuota se mantenga en el mismo nivel que en la actualidad y en pesos. A lo sumo, evalúan, el nuevo cálculo de tasa de los préstamos prolongará el pago en no más de seis o siete cuotas. De todas formas, este punto es uno de los más conflictivos. Anoche, algunos de los colaboradores de Duhalde aseguraban que se iba a esperar hasta último momento a conseguir un acuerdo con organismos internacionales que permitiera financiar una pesificación directa de las deudas en dólares, pero a una paridad de un dólar a un peso ante el temor a nuevos cacerolazos.

• El Congreso derogaría mañana la Ley de Convertibilidad y no quedará de ella ningún efecto práctico en la economía. Junto con ese proyecto, se sancionará otro que modificará las condiciones de todo tipo de contratos firmados en dólares o amparados por la convertibilidad para pasarlos a pesos. Tanto Diputados como el Senado votarían el viernes el proyecto de ley enviado facultando al Ejecutivo a establecer el tipo de cambio. La intención del equipo económico es enviar un proyecto de ley ómnibus para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, la Ley de Convertibilidad y la de Administración Financiera.

• La pesificación abarcaría los contratos de alquiler, todo tipos de préstamos en dólares y las tarifas de todo tipo de servicios hoy en dólares. Este es el punto más complicado de la ley, porque existen innumerables tipos de contrataciones que se hicieron en dólares al amparo de la convertibilidad y que ahora serán derogadas para pasar a pesos. Las tarifas se podrían congelar por 90 días para renegociar ajuste o fórmula de indexación.

• Volverían a implementarse los derechos de exportaciones -una medida que siempre estimuló la subfacturación de ventas al exterior-, especialmente con las ventas de petróleo. Por esta vía, se piensa recaudar u$s 2.600 millones por año.

• Jorge Remes Lenicov viajará a Washington el fin de semana, una vez realizados los anuncios. El FMI prometió que será más flexible, pero quiere ver que el gobierno tenga un fuerte apoyo político. Dicen que entre FMI, BM y BID se consiguen u$s 15.000 millones para abrir parcialmente el «corralito».

• El gobierno quiere reestructurar la deuda en bonos de tenedores del exterior dando dos opciones: a) una fuerte quita y tasa menor a 7% b) sin quita, pero con tasa irrisoria de interés.

• "Corralito"

• En cuanto al futuro del «corralito» financiero, quien aportó también una iniciativa para superar la actual crisis es el economista Diego César Santilli, basado en el siguiente plan de acción inmediato:

• Resulta inevitable reprogramar los vencimientos de los plazos fijos (6 meses, 1 año, 2 años y 5 años). Una posibilidad sería reprogramar los vencimientos de acuerdo con el monto, y respetando la moneda de origen, se podrían documentar esas tenencias a efectos de darle liquidez secundaria.

• Con flotación cambiaria, el gobierno debería alcanzar niveles de déficit fiscal de no más de 0,5% del PBI y, si es posible, lograr, durante el período de gracia en el pago de servicios de la deuda, de superávit primario. El techo de la emisión de LECOP debería ser de 3.500 millones, contando los emitidos.

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