19 de octubre 2006 - 00:00

Más favores a gremios

Al aprovechar el advenimiento de las elecciones presidenciales de 2007, los principales gremios procuran sacar tajada de las urgencias proselitistas y presionan al gobierno para que suspenda los traspasos de afiliados entre las obras sociales. De esta manera, intentan proteger las actuales carteras de beneficiarios e indirectamente la «caja» de cada uno. Argumentan que varias entidades sindicales están en una situación delicada debido al traspaso indiscriminado de los trabajadores de mayores salarios a manos de prepagas que actúan escudadas bajo la fachada de una pequeña obra social gremial. No es más que la elección de una cobertura médica mejor la que están haciendo los trabajadores ante la pobre calidad que perciben de las que están en manos de sindicatos. El gobierno respondería ofreciendo un período breve de suspensión de los traspasos para implementar un nuevo régimen que tendería a brindar más libertad de elección de la obra social. No será gratis este buen gesto. A cambio, se les descontaría un porcentaje de los aportes a los trabajadores de salarios superiores a los 2.000 pesos. Esto podría implicar un deterioro del nivel de atención médica para este grupo de afiliados. En la actualidad, con la mejora del empleo, las obras sociales están recaudando aproximadamente 8.000 millones de pesos anuales, a lo que se suman otros 800 millones de subsidios para los programas especiales como el HIV y discapacidad. La presión gremial crece por esta reforma.

Más favores a gremios
En las próximas semanas, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, recibirá una propuesta del superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, para modificar el régimen de traspasos de beneficiarios entre obras sociales.

En esta iniciativa está trabajando un consejo consultivo integrado por funcionarios de la Superintendencia y representantes de los sindicatos, quienes, en su mayoría, pugnan por una propuesta extrema de suspender lisa y llanamente los traspasos de afiliados.

Unos pocos, en cambio, se inclinan por mantener el statu quo bajo el argumento de que el sistema ya ha sobrevivido a otras crisis y nada grave ha ocurrido.

Cualquier cambio en el sistema actual debe implementarse vía decreto, o bien por medio de una ley que deberá ser aprobada por el Congreso.

«La Superintendencia está muy preocupada por el desequilibrio que está provocando en varias obras sociales el éxodo de los trabajadores de altos ingresos», reconoció ayer a este diario Juan Carlos Biani, gerente de Control Prestacional del organismo.

Pero, según explicó el funcionario, se estaría consensuando una propuesta alternativa que básicamente tendería a aumentar la libertad de opción y a compensar la pérdida de ingresos por los traspasos de afiliados de altos salarios.

Por un lado, el nuevo régimen permitiría cambiar de obra social más de tres veces en el año (en la actualidad, sólo se permite una por año), para así potenciar la libre elección del trabajador y seguir atacando la cautividad. En este sentido, se baraja una alternativa de suspender los traspasos sólo por 60 días, con la garantía de que al día 61 vuelvan a estar operativos, para así acompañar la transición de un régimen a otro.

Pero, además, en pos de mantener la equidad y solidaridad del sistema, «se estudian mecanismos para compensar y regular la picardía y el afán de lucro de quienes sólo buscan capturar a los trabajadores jóvenes, sanos y de altos ingresos», advirtió Biani. Si bien aún no está del todo definido, la idea bajo análisis es destinar un porcentaje de la cápita de los afiliados de sueldos mayores a $ 2.000 que se traspasan de obra social a una especie de fondo compensador. De este fondo se abastecerían aquellas obras sociales que pierden precisamente este tipo de beneficiario.

Pero no queda claro cuál será el impacto sobre la calidad de la atención médica ante la menor cápita recibida.

En lo que va de 2006 se han registrado más de 218.000 traspasos y desde 1998 se acumulan más de 1,5 millón.

Entre los ganadores se destacan este año las obras sociales de Comisarios Navales con 30.600 traspasos; del Turf con casi 20.000; de Organismos de Control 19.600; Mercantiles 13.800; Automóvil Club 13.500; Estibadores Portuarios 13.200; y Molineros 12.600.

Los que más han perdido en 2006 son Mercantiles 80.000; Construcción 15.000; Metalúrgicos 13.000; Sanidad 10.000; Farmacia, Gastronómicos y Vigiladores 7.500 cada uno.

Lo que viene ocurriendo desde fines de los 90 y se ha acentuado en los últimos años es que varias obras sociales han subcontratado redes de medicina prepaga y con este atractivo se lanzaron a competir por el mercado de traspasos, apuntando fundamentalmente al sector de los trabajadores de altos ingresos. Por eso, la mayor parte de los traspasos se concentra en la población de 20 a 24 años y con sueldos mayores a $ 1.000 y $ 2.000.

Esto ha debilitado a varias obras sociales que han perdido a los afiliados de sueldos altos y se han quedado con los de menores ingresos, de mayor edad, y con problemas de salud.

El sistema en la actualidad tiene 15 millones de beneficiarios atendidos por 294 obras sociales (incluye 3 millones del PAMI). De éstos, sólo 5 millones son trabajadores activos.

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