Con Aguas Argentinas, el Ministerio de Economía tiene un problemaparecido al de los trenes de pasajeros. Necesita cerrar con la empresa elplan quinquenal que en realidad ya se está aplicando desde 1999, porque nopuede continuar con los temas pendientes que heredó del ex ministro NicolásGallo y porque quiere demostrar celeridad para resolver. También busca elministro difundir que hay inversiones y creación de empleo, pero comocontrapartida tiene que anunciar un aumento de tarifas en un momento políticopor lo menos poco propicio.
Lo cierto es que Aguas Argentinas tiene pendiente de aprobación el plande inversión para los años 1999-2003 que implica una inversión de alrededorde 1.100 millones de dólares, de los cuales, según la empresa, ya fueroninvertidos 400.
A mediados de este año el Ente Tripartito de Obras y ServiciosSanitarios (ETOSS) convocó a una audiencia pública para debatir el plan. De esaaudiencia surgieron pedidos de las intendencias y de las entidades vecinalespara acelerar el plan de obras, sobre todo en cloacas. Posteriormente, losreclamos se acentuaron cuando aparentemente por razones climáticas empezaron asubir las napas en algunos partidos del Gran Buenos Aires con desbordes de lospozos ciegos en los casos en los que no hay red cloacal.
A principios de setiembre, Aguas Argentinas presentó un plan reformuladoal ente regulador que mantiene el mismo nivel de inversión pero cambia elcronograma de obras, respondiendo a las preocupaciones de algunos distritos.
Ese plan se financia al igual que el original con un aumento de tarifasde alrededor de 10% en 3 años, que se aplicará mediante tres subas anuales de2,9% a partir del 2001.
Ayer, Machinea dijo que el aumento será «muy chiquito»según se está negociando con la empresa, sugiriendo que podría ser inferior a2,9% anual en tres años.
Sin embargo, parece difícil que pueda ser menor a ese monto, si se tieneen cuenta que la empresa ya realizó el gesto político de resignar este año elajuste de tarifas por índices de precios de los Estados Unidos.



