MasterCard, a punto de dar nuevas licencias

Economía

Francfort - «El contrato de exclusividad con Argencard termina a fin de 2005, y a partir de entonces seguramente tendremos más emisores y administradores de nuestras tarjetas. Estamos negociando con varias de las entidades financieras más importantes de la Argentina, y en los próximos meses podremos anunciar acuerdos para que esos bancos se conviertan en nuestros agentes.» Sin perder su acento catalán, Javier Pérez, presidente de MasterCard América latina y el Caribe, confirmó en Francfort lo que es un secreto a voces en el sistema financiero argentino: el fin de la exclusividad que tiene hoy la subsidiaria de The Exxel Group para administrar los plásticos de la empresa estadounidense.

Sucede que desde hace una década, justamente porque VISA es de los bancos, MasterCard viene perdiendo market share. Ahora, asegura Pérez, esto va a cambiar. El ejecutivo habló de Internet, de fraude, de crecimiento regional y hasta del negocio de las remesas de los emigrantes hacia sus familias en sus países de origen. Veamos:

• La Argentina es una excepción en nuestro sistema. Hace quince años, la exclusividad funcionó bien, pero ha llegado el momento de cambiar. En México tenemos 60% de mercado; en Brasil, casi 50%; y en la Argentina, más o menos 30%. Los números hablan por sí solos... No nos va bien, pero somos muy optimistas respecto de la Argentina.

• Creo que las tarjetas son el medio ideal para incorporar la economía formal en los vastos sectores que hoy están fuera de ella. Podría imitarse el ejemplo argentino, por caso, de devolver impuestos cuando se paga con crédito o débito.

• ¿Si me da miedo de que mi marca Maestro quede ligada a los planes Jefas y Jefes? (el gobierno eligió Maestro como tarjeta de débito para pagar los planes «sociales»). No somos políticos, no entramos en ese tema, pero va a ser mucho más sencillo controlar en qué se gasta el dinero de los planes si se los liquida con tarjeta de débito. No juzgamos si el gobierno hace mal o bien en dar un plan social, pero sí sabemos que con plástico de por medio es más transparente. Y no, no me preocupa el posible desgaste de la marca: la gente sabe que somos sólo un medio de pago.

• El mayor riesgo que veo en la Argentina es que en lugar de crecer 35% -como venimos creciendo este año en la región- crezcamos menos. Eso es muy diferente a que se congelen los depósitos o se bloquee la remesa de divisas, claro... Nuestro negocio soporta el riesgo mucho mejor que un banco.

• Venezuela tampoco es un motivo de preocupación; estamos creciendo 80%. Hasta ahora el gobierno venezolano mantiene la visión de que el mercado de tarjetas se desarrolle, y que eso ayude a blanquear y bancarizar a la población. . De todos modos, las mayores oportunidades las vemos en México (que ya está muy bien) y en Brasil (que va a seguir mejorando). Allí instalaremos 170.000 POS (lectoras de tarjetas on line en puntos de venta), sobre todo fuera de las grandes ciudades.

• En la Argentina, en cambio, estamos en una mala situación, pero vamos a seguir creciendo.

• Las tarjetas emitidas por cadenas comerciales no nos preocupan: está demostrado que al menos 10% de ellas al año migran hacia MasterCard u otras marcas.

• Las remesas de los emigrantes es un mercado importante que estamos mirando con atención (VISA ya está muy activa en ese campo, lo mismo que el BBVA, que compró el Banco Laredo en Estados Unidoscon ese solo propósito en mente). Pero creemos que lo que hace la competencia, es decir transferencias de plástico a plástico, tiene dificultades objetivas concretas: mucha gente que recibe esa remesa no tiene un cajero cerca o en su vida pisará un banco.

• Por eso, estamos elaborando un producto que creemos revolucionará ese negocio. Y de cuyas características todavía no puedo adelantar nada.

• Internet en la región aun debe desarrollarse como negocio para las tarjetas. La ventaja es que somos el único medio de pago, pero en contra juegan dos cosas: los principales vendedores están en EE.UU. y son reacios a enviar mercadería a América latina, y además nuestra gente sigue teniendo desconfianza a poner los datos de su tarjeta en Internet.

• Una solución es la e-card, que no es de plástico sino un código, con un límite pequeño, porque el promedio de transacciones en la Web no llega a los u$s 200. Y así y todo, el fraude no alcanza 5% del monto total, y en buena parte es autofraude. La otra es que los grandes «merchants» se instalen en nuestros países. Pero por ahora en la región el comercio por Internet no supera 3% del total de nuestro volumen, cuando en Estados Unidos trepa ya a 15%.



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