Mayor riesgo de inflación alta
-
Diferencia de tasas en el plazo fijo: cuánto gano si deposito $350.000 por home banking o sucursal en abril
-
El consumo sumó 10 caídas consecutivas en febrero y crece el uso de tarjetas de crédito para pagar gastos básicos
Algunas estimaciones ubican el nivel de producto de 2001 al menos 7% por debajo del potencial, lo que indica que no habría excesiva presión sobre los precios por esta vía. Otro factor importante a considerar es la proporción de precios que ajustan rápidamente ante una depreciación de la moneda. En la Argentina, los precios al consumidor presentan una estructura en donde 52,1% son bienes donde la influencia del dólar es significativa (transables) mientras que 47,9% restante son servicios. Si incluyéramos servicios públicos y contratos de alquileres como precios 'dolarizados' la proporción de transables se elevaría a 63%. En contraste, mientras en la Argentina casi no quedan precios administrados por el gobierno, en Brasil 27% de los precios de la canasta de bienes de consumo lo son. Allí, sólo 46% corresponde a bienes transables.
•Impacto
Analizando la estructura de costos, una devaluación impacta sobre los precios de bienes finales a través de los bienes de utilización intermedia o de bienes de capital. La proporción de bienes transables en la utilización de insumos intermedios es de 60,1%. Esto hace imaginar también un impacto significativo de la devaluación en los precios de los productos de manufactura nacional.
Y esto nos lleva a otro determinante del coeficiente de pass-through que es el grado de apertura de la economía. Un mayor grado de apertura generaría un superior impacto sobre la inflación ya que habría más cantidad de productos con precios vinculados directamente al mercado externo. La incidencia de las importaciones sobre la demanda de bienes de consumo es de sólo 4,8%. Sin embargo, este porcentaje es mucho mayor para la demanda de bienes intermedios, 10,2%, y más aún cuando se consideran las importaciones para inversión que representan 16,6% del total de inversión. Estos valores mostrarían un fuerte traslado a costos que, dado que la economía ya se encuentra con márgenes empresariales reducidos, se esperaría que se trasladen rápidamente a precios, generando presiones inflacionarias.
En conclusión, el análisis realizado muestra evidencias de que una devaluación en la Argentina poco se asimilaría con la flotación de Brasil, particularmente en términos de inflación. Aquí uno podría imaginar que por cada 10% de devaluación, la inflación doméstica respondería en algo así como un aumento de 5%, mientras que en Brasil este guarismo fue de 1,79%.




Dejá tu comentario