El equipo económico que dirige Jorge Remes Lenicov, en medio de la crisis financiera y el malhumor que genera cada noticia que se conoce dentro del «corralito» financiero, recibió ayer una buena noticia desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que ahora dirige Alberto Abad. En los primeros 9 días hábiles de enero el tributo a los débitos y créditos bancarios, popularmente conocido como impuesto al cheque, aportó 164 millones de pesos, lo que implica un promedio diario de 18,22 millones de pesos. Esto proyectaría un ingreso total, durante los 22 días hábiles que tiene el primer mes de 2002, de entre 390 y 400 millones de pesos. Si se confirma esta cifra, este impuesto podría ubicarse cerca de los 406,5 millones de pesos de octubre de 2001 (en esos momentos también dólares), el anterior récord en ese tributo. Desde ya que la recaudación de enero en esta fuente será mucho mejor que los 297 millones de pesos de diciembre, donde el país se sumergió en una aguda crisis económica, incluyendo la suspensión de la actividad bancaria durante cinco días hábiles.
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En los 164 millones de pesos que se recaudaron en enero hasta ahora hay que tomar también en cuenta que hay muchas operaciones heredadas de diciembre que se liquidaron desde fines de la semana pasada, cuando se normalizó la actividad bancaria. Pero, además, hay causas naturales que provocan el incremento en la recaudación, y que permanecerán constantes durante 2002, de no mediar modificaciones a las normas del Banco Central y del Ministerio de Economía que reglamentan el tributo. En primer lugar, hay que mencionar que el aumento forzado de la bancarización inevitablemente provoca un incremento en el tributo.
Se suma que los monotributistas ya no tienen la tasa más baja en el impuesto, que era de 2,5 por mil y que ahora tributan como cualquier contribuyente, esto es 6 por mil. Pero, además, es menos lo que el público puede tomar a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de Ganancias, que hasta diciembre era de 58 por ciento del impuesto. Esto no producirá más recaudación en el tributo a los débitos y créditos, pero sí generará más ingresos al finalizar el mes en IVA y Ganancias por tener menos descuentos.
El tributo estaría así reaccionando lentamente a la bancarización forzada y podría aportar lo que en algún momento soñó Domingo Cavallo cuando inventó este impuesto, en abril de 2001.
Hay que aclarar que en ese tiempo el tributo tenía una vida útil prometida de sólo 24 meses, que se debía pagar sólo 4 por mil y que el ex ministro de Economía aseguraba que se podría tomar a cuenta totalmente contra IVA y Ganancias.
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