3 de enero 2002 - 00:00

Menos gente en bancos, que vuelven al horario normal

Se operó ayer en alza el dólar paralelo, pese a la vigencia del feriado cambiario. Los clásicos «arbolitos» en la calle, también algunas oficinas en el microcentro y hasta entidades financieras ofrecieron dólares a $ 1,45. Pero este precio fue contra la entrega de pesos billete. Si el comprador pagaba con un cheque en pesos -por lo tanto, quien vendía los dólares pasaba a estar dentro del «corralito»-, el precio era mayor y alcanzaba $ 1,65 por dólar. Paralelamente, ayer el Banco Central permitió cancelar deudas en dólares con pesos manteniendo el 1 a 1.

El primer día hábil de 2002 encontró a los bancos con menos público que en jornadas anteriores, debido a la ampliación del horario (de 8 a 20) acordado entre las entidades financieras y el Banco Central. De todas formas, para hoy se resolvió retornar al horario habitual de 10 a 15.

El grueso del público que ayer se acercó a las entidades financieras lo hizo al mediodía y hasta las 15, momento a partir del cual la actividad menguó significativamente, e incluso algunas sucursales resolvieron bajar las persianas antes del horario estipulado, por la ausencia de público.

La mayoría de las operaciones realizadas fueron retiros de sueldos de diciembre dentro de los límites impuestos por el «corralito» financiero ($ 1.000 mensuales), pagos de impuestos y servicios, así como transferencias entre cuentas de un mismo banco o entre distintas entidades. Pero también se registraron algunas aperturas de nuevas cuentas, sobre todo de aquellos ahorristas a los cuales les vencía el plazo fijo y optaron por depositar sus fondos en caja de ahorro.

En tanto, hubo clearing, aunque debe tenerse en cuenta que el mecanismo de cámaras compensadoras se encuentra desbordado por la gran cantidad de cheques que están circulando en el sistema bancario. En este sentido, se estima que los valores depositados hasta el 28 de diciembre recién hoy estarán acreditados.

«Fue un día más tranquilo que los anteriores, pero de todas formas atendimos a gran cantidad de público para realizar operaciones y consultas sobre las operaciones», señaló el tesorero de un banco extranjero de primera línea al término de la jornada.

Por otra parte, ayer las casas de cambio continuaron cerradas a raíz del feriado cambiario vigente desde el viernes 21 de diciembre pasado. La situación está favoreciendo la proliferación de «arbolitos» o «cuevas», donde ayer el dólar cotizó entre $ 1,30 y $ 1,50.

La incertidumbre continuó entre los cambistas que aún no saben con certeza cuándo se reanudarán las operaciones y a qué precio. Algunas versiones señalaban que el feriado sería levantado el lunes próximo, aunque supeditaban ello a las medidas económicas que se anunciarán mañana.

«Los valores en que se pactó el dólar están en torno a la devaluación inicial que se espera que aplique el nuevo gobierno», señaló un operador, quien admitió haber realizado algunas operaciones, pero «sólo para turistas que necesitaban imperiosamente dólares para viajar».

Lo cierto es que en la City porteña abundan especulaciones sobre lo que podría ocurrir con el valor de la moneda estadounidense si se aplica una devaluación. Más allá de que el sistema finalmente elegido implique un tipo de cambio de fijo en un nuevo nivel, una banda de flotación o libre cotización, casi todos coinciden en que las restricciones impuestas por el «corralito» financiero amortiguarían en parte la escala del dólar.

«El precio del dólar lo determina el público, no el gobierno», señaló en diálogo con
Ambito Financiero Alfredo Piano, presidente de Banco Piano. Consultado sobre la existencia de «arbolitos» en la City, advirtió «que hay por todos lados» y que su número se incrementará a medida que se dilate el feriado cambiario.

«Si hay muchas dificultades para la obtención de dólares, la demanda se va a acentuar. Basta con que se limite algo para que la gente lo demande con mayor ímpetu», aseguró Piano.

En tanto, las fuentes consultadas por este diario coincidieron en afirmar que la mayoría de los demandantes de dólares fueron pequeños ahorristas que tenían que viajar imperiosamente al exterior y no disponían de dólares, o simplemente particulares intentando cubrirse de una eventual devaluación.

El último día hábil de actividad cambiaria el dólar cotizó a $ 1,02 para la compra y $ 1,10 la punta vendedora, pero sólo se registraron operaciones hasta el mediodía, momento a partir del cual las casas de cambio bajaron sus persianas a raíz de los incidentes y desbordes que se sucedieron en distintos puntos del país y en Plaza de Mayo.

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