24 de enero 2003 - 00:00

Mercado cerrado tras el caso Piana

El mercado del oro en la Argentina es tan pequeño como cualquier otro commodity en la plaza local. Dependiendo de las coyunturas, moviliza entre 25 y 50 kilogramos por día: un tamaño calificado de insignificante. Para formarse una idea del volumen basta consignar que, sólo debajo de las Torres Gemelas, se dice que había atesoradas 200 toneladas de oro de buena entrega.

La crisis, hizo sucumbir a las grandes empresas refinadoras (Vea y Cagni, y Eise, entre otras). Las que quedan en pie son unas pocas: Altesse SA y Bluemoon Refining Group son las que se disputan el liderazgo en el negocio de abastecer a los joyeros, a las industrias y a los odontólogos. Es oro sin sellar, que complementa al intercambio de oro entre los joyeros.

Banco de la Ciudad de Buenos Aires quedó como el gran referente de este negocio en la Argentina, refinando y sellando sus barras de oro de alta calidad (de, cuanto menos, 99%) aunque sin haber tramitado el título internacional de calidad conocido como «de buena entrega» reservados a unos pocos como operadores del mundo como UBS y Credit Suisse (cuyos lingotes contienen 99,9% de pureza). El oro lo obtiene de la oferta de chafalonía y de las ventas del metal que sellado que realizan los particulares.

Prohibición

El mercado local está prácticamente cerrado. Después del caso Piana seguido por el control de cambios de comienzos del año pasado, se prohibió la exportación de oro. Y la importación de lingotes con sellos internacionales es minúscula, prácticamente inexistente. Por esa razón, al existir los controles, el oro en la Argentina es ligeramente mas caro que en el mercado internacional.

Con este telón de fondo, a la hora de invertir, los argentinos optan por los lingotes del Ciudad, los lingotes que todavía venden algunas casas de cambio, y unos pocos tipos de monedas de oro: los mexicanos, los krugerrand (cómodos en segundo lugar) y, muy atrás, las libras Elizabeth. Un dato a tener en cuenta: hay que tener cuidado con las monedas, porque una rayadura alcanza para que tengan menor valor. Las opciones de moda, con circulación creciente en el mundo, como el águila americana, la hoja canadiense del arce, los canguros australianos y los pandas chinos, prácticamente no se comercializan en estas pampas.

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