Hay un viejo axioma de mercado que todo inversor tiene claro en momentos de crisis: “Hay que estar en el momento correcto, en el lugar adecuado”. Pasa algo extraño: si le preguntan a un inversor experto, un gran inversor digamos, que hace 40 años que todos los días se dedica a hacer negocios en el S&P 500, entonces seguro que él mismo podría explicar más de la mitad de sus ganancias por el retorno que obtuvo en los diez mejores días. Hay puntos pivote donde años de experiencia se ponen a prueba. La crisis actual, dicen, es uno de ellos. Y la lupa se ha puesto sobre el legendario inversor Warren Buffett, donde, vox populi, el problema no parecen ser sus decisiones, sino la falta de ellas. Tras más de un semestre de llamativa inactividad, el mercado se pregunta: ¿Qué espera Warren? Y hay números que avalan la pregunta: en lo que va de 2020, Berkshire Hathaway ha tenido un retorno de 16,4%. Es decir, 15% por debajo del S&P 500.
¿Qué le pasa al gran Warren Buffett?
En lo que va de 2020, Berkshire Hathaway ha tenido un retorno de 16,4%, un 15% por debajo del recorrido que ha registrado el índice S&P 500.
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Buffett ve el futuro con menos optimismo que el mercado. Y hay varios indicadores que parecen estar respaldando su postura. Tras el rally alcista de marzo, el ratio precio-beneficio futuro del S&P 500 se estima en 22,18 veces, el número más alto desde la burbuja de las punto com. Asimismo, el ratio de capitalización bursátil total a PBI estadounidense (conocido como el indicador Buffett) se encuentra en un máximo histórico de 152,8%. Es difícil justificar las valuaciones actuales.
Otro indicio sugiere que Buffett aún ve lejos la recuperación. Al 31 de marzo de este año, Berkshire declaró tener u$s137.200 millones en efectivo. En aquel entonces se especuló con que saldría a hacer grandes rescates a compañías en serio distress financiero. Eso no pasó. En rigor, solo ha desembolsado u$s 4.000 millones en una pequeña adquisición. Hay quienes señalan que Buffett apuesta a una recuperación mucho más turbulenta de la que vaticina el mercado, y que sabe que solo en este escenario el mercado valorará su liquidez. “Solo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”.
Llegan noticias. Se supone que tiene que bajar la incertidumbre. Alguien como Buffett puede decirse a sí mismo: “el riesgo viene de no saber lo que estás haciendo”. La falta de confianza en las proyecciones de mercado es el principal motivo por el cual Berkshire no parece demostrar interés en grandes adquisiciones. Si bien la rápida respuesta de la Fed puso un piso a la caída de principios de año, las fuentes de incertidumbre aún son muchas. El crecimiento económico de los próximos doce meses está supeditado a la pandemia, que lejos está de ser controlada. Además, con la creciente tensión entre China y Estados Unidos es aún difícil determinar hacia dónde irá el precio de las commodities. Y eso sin mencionar las elecciones presidenciales en Estados Unidos que determinarán, en gran medida, el rol de la principal potencia mundial en la recuperación económica.
La apuesta de Warren Buffett puede parecer arriesgada: ir en contra del consenso del mercado. Pero para el multimillonario, el retorno sobre patrimonio es más importante que “quemar” capital para intentar crear valor. El tiempo mostrará si está “en el lugar correcto, en el momento adecuado”, o si las especulaciones del mercado son las correctas y Buffet equivocó su apuesta.




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