México: controvertido economista combatirá la creciente evasión
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Conocido como duro negociador y con fama de directo y obstinado en sus puntos de vista, Gil seguramente levantará chispas cuando trate de hacer aprobar nuevas leyes impositivas en el Congreso.
«Sus opiniones francas y precisas nunca dejan dudas sobre lo que piensa», dijo Fernando Sánchez Ugarte, director de la oficina antimonopolios de México y ex alumno de Gil. «Esa fran-queza le ha impedido subir a los más altos niveles de la política nacional financiera y monetaria.»
Cuando en 1997 nombraron a otro como gobernador del banco central, Gil fue contratado por la compañía telefónica de larga distancia Avantel como ejecutivo a cargo de relaciones con las autoridades, a fin de que las convenciera de bajar las tarifas que cobraba Teléfonos de México SA (Telmex), el entonces monopolio telefónico.
Aunque Avantel todavía pierde plata, la reglamentación que entrará en vigor el año próximo aliviaría la carga financiera de los competidores de Telmex.
Los economistas opinan que Gil continuará con las políticas de austeridad en los gastos y ajuste monetario trazadas por el presidente Ernesto Zedillo y sus dos secretarios de hacienda durante su gobierno, Guillermo Ortiz y José Angel Gurria.
Fiel al pensamiento de la escuela de Chicago, Gil cree en una moneda fuerte y un presupuesto equilibrado para mantener estable a la economía, dicen economistas.
Es reconocido por aumentar los ingresos al tiempo que baja los impuestos, como lo hizo durante su período como subsecretario de Ingresos Públicos de diciembre de 1988 a marzo de 1994. Bajo su férula, la tasa de impuesto a las ganancias personales fue rebajada a 35% de 60,5% y la tasa de impuesto a las ganancias aplicada a las empresas se redujo a 34% por ciento, de 42%. El impuesto a las ventas en toda la nación bajó a 10% desde 15%.
En los cinco años que siguieron a las rebajas, la recaudación impositiva subió 32% en términos reales, mientras que la economía creció 20%, dijo Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda durante la presidencia de Carlos Salinas, en un discurso el año pasado.
En su guerra contra la evasión, Gil persiguió a los contraventores, como quienes usaban exenciones impositivas aplicables a comidas de negocios para sus fiestas personales. Sin embargo, la reducción del impuesto a las ventas que realizó Gil fue posteriormente criticada por la administración de Zedillo porque desencadenó un torrente de consumo, llevando el déficit comercial mexicano a niveles insostenibles.
Durante su primer año de gobierno, Zedillo ganó una áspera batalla política para lograr que el Congreso elevara nuevamente a 15% el impuesto a las ventas. Ahí se iniciaron las diferencias entre el secretario de Hacienda de Zedillo, Ortiz y Gil sobre el aumento del impuesto a las ventas y una decisión de permitir que el peso se deslizara respecto del dólar.
Ortiz fue entonces elegido gobernador del banco central en vez de Gil y permanecerá en su puesto hasta diciembre



