Miceli ante industriales: "Dólar será alto y flexible"

Economía

El gobierno demostró ayer su apoyo al sector industrial, y los empresarios -en la voz del presidente de la Unión Industrial Argentina- le retribuyeron el sentimiento: al festejo por el Día de la Industria concurrió buena parte del gabinete, y el discurso de Héctor Méndez fue una reafirmación del idilio que atraviesa el sector con la actual administración.

Por eso, seguramente, tras deshacerse en loas a la industria y en promesas de un futuro venturoso, la ministra Felisa Miceli reiteró que el gobierno mantendrá «un tipo de cambio flexible y competitivo, en contraposición al que no permitía mejorar las exportaciones y sí el ingreso indiscriminado de importaciones que destruían industrias y puestos de trabajo».

Acompañaron en el palco al vicepresidente Daniel Scioli, además de la titular del Palacio de Hacienda, los ministros Julio De Vido (Planificación Federal) y Jorge Taiana (Relaciones Exteriores); el secretario de Industria, Miguel Peirano, y los dirigentes de la UIA Federico Nicholson, Luis Betnaza, Héctor Méndez, Alberto Alvarez Gaiani, Cristiano Rattazzi, José Luis Basso, José Ignacio de Mendiguren y Adrián Kaufmann Brea.

Debajo escuchaban -entre un centenar y medio de invitados- los titulares de la AEA, Luis Pagani; de la Sociedad Rural, Luciano Miguens; de la CRA, Mario Llambías; del Banco Ciudad, Julio Macchi; del Provincia, Martín Lousteau, y de ABA, Mario Vicens; el vice de la Cámara Argentina de la Construcción, Aldo Roggio, y el de la de Comercio, Eduardo Eurnekian. El «faltazo» más notorio fue el del camionero Hugo Moyano, quien diez minutos antes del inicio del acto avisó que estaba « indispuesto» y envió en su reemplazo al hombre de Obras Sanitarias José Luis Lingieri. La ministra -que improvisó- llamó a «darle más dinamismo a este crecimiento para hacerlo sustentable en el tiempo: es nuestro objetivo». Agregó que «la previsibilidad es el norte que debe guiarnos al momento de la toma de decisiones». Recordóque el gobierno había generado «un cambio en el modelo económico, en base a paradigmas sencillos: superávit fiscal y superávit externo». Ambos, enfatizó, requirieron esfuerzos «muy grandes».

  • Objetivo

    Explicó que el objetivo era «más industria, más empleo y más exportaciones. ¿Qué sentido tiene tener baja inflación si a cambio se acentúa el desempleo y la inequidad?».

    Por su parte, Méndez atribuyó el renacimiento de la industria a «la estabilidad macroeconómica asentada en un tipo de cambio competitivo, superávit fiscal y comercial», para de inmediato valorar «el esfuerzo desplegado por nuestro gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica».

    Sin embargo, no todas eran flores en los pasillos del edificio de la Avenida de Mayo: varios industriales textiles debieron abandonarlo de manera apresurada -y otros ni concurrieron- por haber sido convocados por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para anunciar pactos de precios con el sector (ver pág.

    3). Uno de los empresarios que se retiraba dijo: «Me voy a la Casa Rosada a anunciar la colección primaveraverano»... Más serio, Guillermo Gotelli recordó que en abril habían acordado una «canasta de productos básicos», pero anunció que reclamarán el incremento de 44% en la importación de calzado desde China «aun cuando están ; aplicándose las licencias no automáticas» (una medida paraarancelaria de protección). Por allí pasaba también Rattazzi, ataviado con una bella corbata italiana de fondo rosa y un dibujo sugerente: pingüinos.

    Los funcionarios fueron llegando a la UIA a partir de las 18.15 y eran recibidos en la puerta por Mendiguren.

    El final, para los máximos dirigentes de la entidad, fue en el primer piso: allí, en el Salón Peteriby, los recién llegados Carlos Tomada y Noemí Rial compartieron la mesa con Méndez, Alvarez Gaiani, Betnaza, Mendiguren, Basso y otros.

    Obviamente no faltó el tema de la Ley de Riesgos del Trabajo, que había sido tratado horas antes en el mismo salón por Daniel Funes de Rioja ante un auditorio de empresarios pyme. Allí, reiteró las críticas al proyecto que impulsa su colega Tomada el que -de sancionarse- podría llevar a 14.000 anuales el número de pleitos en la justicia laboral. Por su parte, el autopartista Basso admitió que la ley pyme «está parada en el Senado porque tiene nombre y apellido: Roberto Lavagna», y volvió a marcar las diferencias de evaluación entre el gobierno y la UIA.
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