Ministros deberán achicar gastos para calmar hoy a los inversores
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La cita con los ministros de hoy para que pongan la cabeza en la guillotina del ajuste la decisión De la Rúa durante el viaje a Tucumán durante casi diez horas, acompañado por casi todo el gabinete. Los viajes de ida y de vuelta los aprovechó para una serie de reuniones cuya importancia revelarán los próximos días:
• Apenas el vuelo tomó la velocidad de crucero, De la Rúa citó al área presidencial del Tango 01 al diputado porteño Daniel Scioli, que subió con el defensor general Miguel Angel Romero como los únicos menemistas de la comitiva oficial. Aunque se comprometieron a no revelar el contenido de la charla, se sabe que el caso Menem fue asunto exclusivo. El Presidente se interesó sobre el estado personal de su antecesor y aunque lo negará siempre le manifestó que el gobierno no tiene nada que ver y que discrepa con la calificación de «asociación ilícita» que caratuló el polémico Jorge Urso.
Scioli, que hace política en el mismo distrito del Presidente, escuchó también un saludo personal que debe trasmitirle a Menem. A lo largo del viaje el diputado menemista que busca una banca en el Senado por afuera del PJ le frotó en la cara a los radicales su popularidad, ganada en el deporte y que intenta prolongar en la política. «Presentate a diputado por Tucumán», lo jaleó Juan Pablo Baylac al escuchar los saludos a los gritos que llegaban al micro que llevó a la delegación del aeropuerto a la Casa de Gobierno. «Tenemos que salir a hacer campaña juntos», le bromeó el propio De la Rúa. Otro tema que conversaron el Presidente y el diputado peronista fueron las chanzas de Marcelo Tinelli. «¿Te parece justo lo que me hacen?», se quejó De la Rúa. «Si yo te contase lo que me han hecho alguna vez a mí» respondía como consuelo Scioli.
• En el viaje de regreso el Presidente citó a la parte delantera del avión a Bullrich, Colombo y Gallo y les pidió que covocaran hoy a los ministros para rebanarles los presupuestos. Como si fuera miembro de otro gobierno ese grupo buscó interesarse en lo que diría Cavallo en la conferencia de prensa que se había convocado a las 19 de ayer. El ministro no les avisó de la suspensión, de la cual se enteraron por la radio del avión. La orden del Presidente a los ministros fue que quiebren el eje que pone al ministro de Economía protagonizando una pelea con Raúl Alfonsín.
• De la Rúa expuso la idea de que esa confrontación la alimentó un sector del gobierno sobre la base de las diferencias ideológicas de ambos, pero que no representa la dialéctica de su administración. El Presidente explicó que hay oxígeno en su administración para contenerlos a los dos con sus proyectos.
• En esa charla hubo críticas para Carlos Ruckauf. El Presidente está convencido de que hay que negociar con todos los gobernadores y recién al final llamarlo al de Buenos Aires, de quien desconfía por las manipulaciones, como el pedido de renuncia de la semana anterior. Para antes del viernes De la Rúa le pidió a Colombo que le arme una cumbre con todos los mandatarios del país para cerrar el pacto de ajuste contra financiamiento de los déficit provinciales. Hubo, porque lo permitió la reserva de la reunión que se hacía a 10 mil metros de altura, alguna frase mordaz sobre el destino de Ruckauf de tener que pagar sueldos con bonos. «Que comparta las duras y las maduras», se escuchó.
• Sobre otros gobernadores, como Julio Miranda, anfitrión de los actos del 9 de Julio, hubo frases de elogio. Por alguna razón de peso, ese mandatario se ocupó de que las barras de vecinos que se acercaron a los actos no se manifestasen contra el visitante. Más aún, hubo carteles de «Fuerza Chupete» que saludaron al Presidente. «Miranda, que es sindicalista, movió a los gremios para que hubiera una fiesta en paz», se explicó en el Tango 01.




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