La economía mundial se va a ver afectada de forma duradera por un descenso de la riqueza nacional a causa del efecto de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y se corre el riesgo de que se produzca una "recesión profunda", señaló el Premio Nobel de Economía en 1999, Robert Mundell.
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Aunque la mayor parte de los expertos piensan que la recesión económica va a durar hasta mediados de 2002, "hay un riesgo real de que esta crisis sea más profunda, a causa en particular del 'efecto del 11 de septiembre' y de la baja de la confianza de los hogares", señaló Mundell en una entrevista publicada hoy por "Le Monde".
"Viajar, realizar transacciones, proseguir la actividad económica, todo se hace más oneroso para las empresas. Algunas van a tener incluso que repensar geográficamente su forma de funcionar", lo que supondrá una especie de "nuevo impuesto".
Preguntado por el plan de relanzamiento económico de Estados Unidos, señaló que "es una buena idea, pero no tendrá mucho efecto" ya que "la reducción de los tipos de interés por el momento no ha hecho más que seguir la baja de las perspectivas de beneficio de las empresas".
"Sólo cuando la baja es más pronunciada que la de las anticipaciones de beneficios puede haber un efecto de relanzamiento", añadió.
Advirtió que "las empresas están demasiado valoradas en bolsa, a pesar de la baja de los mercados" por lo que "el riesgo de una fuerte baja de los mercados bursátiles es importante. Y no se ha hecho nada por el momento para evitarlo. El único remedio sería disminuir fuertemente el impuesto de sociedades del 35 al 20 por ciento, lo que sería claramente más eficaz que las acciones monetarias y presupuestarias".
Si la situación empeorara, Mundell aconseja, por ejemplo, "crear un organismo como un banco central mundial, que podría recrear la liquidez apoyándose en las reservas nacionales de Japón, de Europa, y de Estados Unidos".
Preguntado sobre el bajo nivel del euro, el Premio Nobel respondió que "el euro es por el momento un éxito: el mercado de capitales está mucho menos fragmentada; los tipos de interés son mucho más bajos; la moneda única ha eliminado una cierta forma de especulación".
Admitió que su valor respecto al dólar ha caído "pero seamos francos: no conozco a nadie que no esté contento de la debilidad del euro en un contexto de ralentización económica".
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