8 de mayo 2003 - 00:00

Naftas no bajarían antes de setiembre

En enero, las productoras de petróleo y las refinerías acordaron con el aval del gobierno, que las primeras vendieran el barril de crudo a las segundas a 28,5 dólares, aunque la cotización internacional fuera más alta. Era el momento en que, ante la inminencia de la invasión de EE.UU. a Irak, los expertos pronosticaban un precio de 50 dólares el barril. El convenio incluyó que cuando el precio baja de 28,5 dólares (como ocurre desde la última semana de abril) se va a seguir manteniendo el mismo valor del petróleo en el mercado interno, hasta compensar el crédito constituido cuando estuvo por encima de ese nivel. Hasta setiembre o agosto se seguirá pagando la deuda de refinadoras con productoras, y recién después el valor de las naftas y el gasoil al público empezarán a bajar, reflejando la caída en la cotización internacional que se advierte desde las últimas semanas. Así lo aseguró a Ambito Financiero Juan José Aranguren, titular de la Cámara de la Industria del Petróleo y presidente de Shell Argentina. Aranguren también habló sobre la abrupta migración de vehículos de nafta a GNC:25.000 unidades promedio por mes y los riesgos que esto depara para la industria refinadora y para los propios consumidores. A continuación, el diálogo con este diario.

Periodista: ¿La leve reactivación de la economía, se nota en las ventas de combustibles?
Juan J. Aranguren: Debería notarse porque los primeros cuatro meses de 2002 fueron los peores para el consumo. Sin embargo, en el primer cuatrimestre de este año, las ventas de gasoil subieron 4,4%, y las de naftas cayeron 14,4%, con relación al mismo período de 2002. Esto se explica porque la nafta se reemplaza por el GNC a un ritmo increíble: un promedio de 25.000 vehículos por mes se están convirtiendo a gas.

P.:
Bueno, la conversión pare-ce un fenómeno natural dada la diferencia de precios entre los dos productos...
J.J.A.: Hay que analizar la diferencia de precios. En primer lugar, el precio del gas está pesificado desde el año pasado por decisión del gobierno, pero hay sobre todo una gran distorsión impositiva. El GNC paga 9 centavos de impuesto, más de 6 veces inferior a lo que hoy tributa la nafta: 59 centavos. Esto provoca una caída en la recaudación que en algún momento el gobierno va a tener que atender. Con el GNC, está pasando lo mismo que en la época de Domingo Cavallo con el gasoil. Al final para recuperar ingresos tuvieron que ponerle una tasa variable, de 18,5%, y el que compró un auto gasolero hoy se siente defraudado porque pagó más por su vehículo y ahora tiene que pagar por el combustible 80% del valor de la nafta.

• Subsidio innecesario

P.: Sin embargo, el proyecto, por lo menos del gobierno es incentivar aún más el uso de GNC...
J.J.A.: Creo que es bueno que se estimule la conversión a GNC del transporte, pero hay que frenar la conversión de los vehículos particulares. Hoy hay mucha gente que tiene una 4x4, y al usar GNC, está siendo subsidiada cuando en realidad no lo necesita. Por eso, los subsidios tienen que ser directos. Por otra parte, la situación está distorsionando el parque refinador en la Argentina: 14,4% de caída en la venta de naftas, equivale a la producción de una empresa mediana. Y además, está el riesgo cierto de que empiece a escasear el GNC.

P.:
Bueno, eso es relativo, porque el plan para estimular el GNC se basa en que hay mucho gas en el país...
J.J.A.: La pesificación del precio del gas viene frenando las inversiones en los yacimientos. Pero, además, en el invierno, primero se va a cubrir la demanda de los hogares y luego deben cumplirse los compromisos con los países limítrofes. Yo creo que van a tratar de no cortarle a la industria hasta donde se pueda porque nadie va a producir con combustible líquido por la diferencia de precio, y también van a querer mantener gas para las generadoras eléctricas si hay poca hidroelectricidad, porque esas usinas tampoco van a comprar mucho gasoil, debido a que tienen el precio de la energía congelado. En fin, lo primero que faltará es el GNC y las protestas van a ser muchas.

P.:
¿Pero a las empresas no les conviene exportar nafta?
J.J.A.: Exportar nafta no conviene porque estamos lejos de los mercados internacionales. Para un trader es más barato transportar un barco de 120.000 metros cúbicos de petróleo desde el sur, que transportar nafta en barcos que necesitan mucho más cuidado e higiene y que son de porte mediano, con capacidad para 35.000 metros cúbicos. La situación es distinta para el que produce y refina, porque como la nafta tiene retención 0, y el petróleo paga 20%, se cubren adecuadamente la diferencia en los fletes. Pero la exportación de naftas aumentó, porque necesitamos producir gasoil para cubrir la demanda interna, y como por cada metro cúbico de petróleo que se procesa sale la misma cantidad de ambos productos, queda un sobrante de naftas que hay que colocar en el exterior, aunque esto no va a prolongarse en el tiempo.

P.:
¿Por qué?
J.J.A.: En 1995, la Argentina consumía 6,7 millones de metros cúbicos de naftas, este año rondaremos 3,4 millones, casi la mitad. Si alguien no piensa una salida, en caso de que el precio internacional baje, vamos en camino de importar gasoil, porque es más conveniente importarlo que exportar la nafta sobrante, lo cual afectaría el funcionamiento de las refinerías.

• Crédito

P.: ¿Cuánto tiempo se necesita para cubrir el crédito que tienen las refinerías con las productoras y para que la baja inter-nacional del petróleo, se traslade a naftas y gasoil aquí?
J.J.A.: En el primer trimestre del año, pagamos el crudo a 28,5 dólares el barril, lo que equivale a 5,5 dólares por debajo del promedio de la cotización internacional. En total, hay unos 190 millones de dólares a compensar. Cuanto más baje el precio internacional, más rápido será la compensación. Para hacerla en tres meses, el valor internacional debería ser de 23 dólares, pero pensamos que el promedio estará en 25-26 dólares, con lo cual en setiembre se terminaría de pagar la deuda.

P.:
¿Los 190 millones incluyen a las productoras que refinan como Repsol YPF?
J.J.A.: Sí, están incluidas, porque aunque no hay factura de Repsol productora a Repsol refinadora, esa empresa no puede bajar los precios. La denunciaríamos por competencia desleal.

P.:
¿La compensación no se atenúa con la caída en el tipo de cambio desde enero hasta ahora?
J.J.A.: Cuando hicimos el convenio, el tipo de cambio estaba en 3,37 pesos, y hoy podríamos ubicarlo en $ 2,85. Si esto se mantuviera así, es posible que un mes antes, en agosto, se termine la compensación, sobre todo porque si la cotización internacional baja mucho, puede abrirse un espacio de oportunidad para el que quiere importar. Pero cuando firmamos el convenio, en realidad no habíamos llegado a una situación de equilibrio: en 2002 el petróleo, que equivale a 67% de los costos, había aumentado 350%, y los combustibles a salida de refinería entre 170 y 180%. Igualmente, firmamos el acuerdo porque era peor que cayera la demanda por una fuerte trepada de precios, o que el gobierno interviniera con una suba de las retenciones a la exportación, como llegó a amenazar.

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