9 de octubre 2001 - 00:00

Ni devaluación ni dolarización

Brasilia (enviado especial) - Más allá de los temas económicos, Fernando Henrique Cardoso tenía en mente un objetivo de máxima para la reunión de ayer con Fernando de la Rúa: escuchar de la propia boca del presidente argentino si este país está o estuvo por devaluar el peso o por dolarizar. El jefe de Estado argentino desmintió las dos opciones y le ratificó a su colega brasileño que el único plan que tiene en mente es el de lograr el déficit cero. Luego de estas explicaciones efectuadas al comenzar el encuentro entre los dos presidentes, la reunión se aplacó y continuó con el mismo tono que De la Rúa y Cardoso siempre mantienen cuando se cruzan: coloquial, amistoso y siempre dejando que los temas de fondo se resuelvan a nivel de ministros.

Aparentemente, Cardoso quedó conforme con las explicaciones que su colega argentino le dio en la reunión mantenida en la sala de Gabinete del segundo piso del Planalto entre las 14 y las 15.

• Atención


El argentino llegó acompañado, además de Colombo, por los ministros de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini; y de Economía, Domingo Cavallo, visiblemente callado y poco atacado por los brasileños presentes ayer en el Planalto. Estos fueron los ministros de Industria, Sergio Amaral; de Relaciones Exteriores, Celso Lafer; y de Hacienda, Pedro Malan; además del embajador plenipotenciario para el Mercosur, José Botafogo Goncalvez (el mayor enemigo de Cavallo).

De la Rúa se tomó dentro del horario protocolar algún tiempo para observar algunas de las obras de arte del Planalto. Particular atención demandaron del argentino dos cuadros: «Banderinhas», de Alfredo Volpi, que impacta al ingresar en la sede del Ejecutivo brasileño por su color y tamaño (siempre según la observación del argentino) y «El Duque de Caixas», de Aldemir Martins. Se trata de una obra del siglo XIX, pero que por la técnica se adelantaría a los del mexicano Diego Rivera del siglo XX.

Hubo otro momento de la gira por el Planalto donde los dos presidentes se detuvieron a ponderar el Rolls-Royce negro que utilizó Getulio Vargas en su presidencia.

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