29 de marzo 2004 - 00:00

Nielsen a mercados: "Los bonos en default hoy están sobrevaluados"

Guillermo Nielsen
Guillermo Nielsen
Lima, Perú (enviado especial) - «Si quieren creer en fantasías es un problema de ustedes. Pero los bonos argentinos en default están sobrevaluados, porque asumen que nuestro superávit será de 6% del PBI, pero no nos vamos a mover de 3%.» El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, le contestó sin vueltas a un acreedor que quería saber si debía «mantener los títulos o venderlos» ahora que se aproxima la reestructuración de la deuda.

Algunos bonos Global superaron en los últimos días los u$s 30 por lámina de u$s 100, llegando a su mayor cotización desde que la Argentina entró en default. Ocurrió después del acuerdo alcanzado con el FMI, en el cual el gobierno se compromete a acelerar la renegociación de la deuda.

Pero, según evalúan en el equipo económico, el pago que recibirán los acreedores es muy inferior al precio que estos títulos presentan hoy en el mercado. El funcionario argentino se quejó ante lo que considera son posturas «poco realistas» de los inversores, que esperan una mejora en la oferta que no ocurrirá. «Simplemente, tenemos demasiada deuda», fue su justificación ante las preguntas de los inversores.

• Pesimismo

Fue durante la cena que organizó Merrill Lynch en el restorán Costa Verde, ubicado en una privilegiado escenario en la costa del distrito de Miraflores, el más exclusivo de esta ciudad. «Vamos, por qué van a ser tan pesimistas justo en este lugar, frente al Océano Pacífico y escuchando el ruido del mar», trató de convencer Nielsen, que tras su presentación tuvo que soportar una docena de preguntas que apuntaban a señalar «la poca credibilidad» de la propuesta que está ensayando el gobierno para renegociar la deuda.

El funcionario efectuó un discurso en el que no dio un solo dato respecto de los futuros pasos que se darán para salir del default, que era lo que realmente querían escuchar los banqueros y acreedores convocados por Merrill Lynch, uno de los tres bancos elegidos para participar del sindicato que se ocupará de la reestructuración. Culpó, en cambio, al FMI por la magnitud de la quita que quiere imponer la Argentina: «Si no nos hubiesen prestado u$s 9.000 millones en 2001, hoy la quita sería veinte puntos que la que estamos ofreciendo», señaló. Además, pidió que el Fondo tenga « menos ideología» y se preocupe de «solucionar los problemas de la gente».

El texto de su presentación había sido definido un par de horas antes junto al ministro de Economía, Roberto Lavagna, que optaron por esta vía para contestarle a la número uno del FMI, Anne Krueger, que hace un par de semanas reclamó más superávit para afrontar la renegociación.

Sin embargo, los asistentes no prestaron demasiada atención a las críticas al FMI y pegaron duro a la forma en que el gobierno viene desarrollando el proceso de renegociación.
«Está bien, admito que fallamos en las relaciones públicas para comunicar nuestra estrategia en el exterior», se escudó Nielsen, aunque defendió los lineamientos presentados en Dubai: «Puedo entender que a muchos no les guste, pero no hay margen para ofrecer algo mejor», confirmando en esa línea que «es lo único que realmente podemos cumplir y que evitaría un nuevo default en pocos años».

Las preguntas de los asistentes también pasaron por temores al cuello de botella que podría sufrir la economía si no hay nuevas inversiones e incluso por la credibilidad de las estadísticas locales para el cálculo del bono atado al crecimiento que tiene pensado ofrecer el gobierno.

Nielsen reconoció que la cuestión del gas puede ser «un problema» en el corto plazo porque «se requieren inversiones que llevan un tiempo», y se plegó a las críticas de Lavagna porque las asociaciones de consumidores y el ombudsman frenaron en dos oportunidades decretos que disponían una suba de tarifas (lo cual no es cierto ya que nunca el equipo económico atacó los precios de gas en boca de pozo, lo que podría haber hecho desde hace dos años).

El funcionario mantuvo una serie de reuniones el fin de semana con su segundo, Sebastián Palla, y bancos de inversión de distintas partes del mundo. Puntualmente, ayer hubo varios encuentros con entidades japonesascon la intención de convencerlas para que se sumen al sindicato de bancos.

Justamente, el mercado nipón quedó desierto ante la decisión de Nomura de bajarse de la invitación efectuada por Economía.

Ahora, deberá elegirse una institución para un mercado que se presenta hostil ante la propuesta argentina de quita.

Nielsen está aprovechando los encuentros también para ir seleccionando a los bancos que actuarán como colocadores de los nuevos títulos. Se trata de entidades con fuerte llegada a inversores, que serán el nexo entre el sindicato de bancos elegido (UBS, Merrill Lynch y Barclays) y los acreedores. No se descarta alguna reunión preliminar con acreedores del exterior. Hoy estará arribando aquí Hans Humes, copresidente junto a Nicola Stock del Comité Global que después de Semana Santa se reunirá con el equipo económico en Buenos Aires
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