13 de julio 2001 - 00:00

Ningún funcionario ganará más que Colombo ($ 5 mil)

Ningún funcionario ganará más que Colombo ($ 5 mil)
El gobierno dará hoy el do de pecho para lanzar el plan del déficit cero con una batucada de decretos, disposiciones administrativas, resoluciones y demás normas que transmitirán al mercado la intención de no gastar nunca más lo que no se tiene.

Antes de que se reúnan hoy a las 14 los gobernadores peronistas a decidir qué harán frente al plan del gobierno, Chrystian Colombo anunciará varias iniciativas de baja de gasto que buscan convencer a los mandatarios y al partido de la oposición de que debe arrimar el apoyo que piden los inversores.

La madre de las iniciativas se la preparó anoche Marcos Makón, el secretario cavallochachista para la reforma del Estado, y consiste en poner como techo de todos los salarios públicos el del jefe de Gabinete. Esa norma dice que nadie podrá ganar más de los $ 5 mil que tiene asignados Colombo como jefe de la administración.

Casos odiosos

¿Hay muchos salarios más altos que ése? En la reunión informal de los ministros ayer con Fernando de la Rúa se citaron algunos casos odiosos y quiebran la equidad que reclaman los principales opositores a estas medidas de ajuste. Por caso, el titular del ente que controla los aeropuertos, el chachista Eduardo Sguiglia (que además es novelista de nota), fue acusado de cobrar $ 15 mil por mes. A esa hora Sguiglia encabezaba en una reunión de los legisladores del Frepaso en el Congreso el lote de los opositores más rabiosos a las medidas de Domingo Cavallo.

En esa reunión que llevó a la mayoría de los ministros a la Casa de Gobierno, De la Rúa instruyó a su hermano, el ministro de Justicia, Jorge, y (por teléfono) a Mario Losada y Rafael Pascual para que negocien con los poderes Judicial y Legislativo la aplicación de ese mismo criterio a jueces y legisladores. Si no lo hacen, era el criterio del Presidente que se note y que se exhiba ese privilegio como una excepción que les cuesta dinero a quienes sí recibirán una rebanada sobre sus salarios.

Esa cumbre de ministros consistió en una peña casual que transitó por el despacho oficial, el comedor presidencial y la sala de edecanes y por donde pasaron entre otros Domingo Cavallo, Héctor Lombardo, Patricia Bullrich y un seleccionado de secretarios como Ricardo Ostuni, Juan Pablo Baylac y el Legal y Técnico Virgilio Loiácono.

La gravedad de la tarde la quebró una sola razón para la jarana: el casamiento ayer de la hija del ministro de Economía. Cuando saludó con un «qué día, ¿eh?», creyeron todos que se refería al desplome de la Bolsa o a la escalada del riesgo-país. Impávido, el ministro desmarcó: «Se me casó una hija, ¿les parece poco?». Con efusividad de variada sinceridad los presentes abrazaron, besaron y prometieron regalos al padre de la novia.

Colombo dio la nota política de la reunión cuando examinó el resultado de la ronda telefónica con gobernadores y los comunicados de crítica velada de radicales y peronistas. Confiado, sancionó que después de la cena de anoche con gobernadores, legisladores y dirigentes aliancistas en Olivos se aclararían las ambigüedades radicales. «Raúl -así llama el jefe de Gabinete al cacique de Chascomús-está muy preocupado. Más de lo habitual -agregó-, porque dice que le han tergiversado sus actitudes. El dice que apoya al gobierno pero que del cavallismo le echan la culpa de todo cuando él no ha gobernado ni ha tomado ninguna medida».

La mesa se alborotó pero Colombo pidió que le dejen a De la Rúa encargarse de Alfonsín. «Lo que no quiere Raúl es que en el partido lo corran por zurda, que es lo que terminan haciendo los que se dicen amigos de él. Además, es candidato y tiene que cuidar esa baldosa», remató.

Jubilaciones

Otra de las iniciativas que anunciará hoy el gobierno es un proyecto de ley que insistirá en la eliminación definitiva de las llamadas jubilaciones de privilegio, que de privilegio tienen, más que el monto, la movilidad. La última medida sobre ese punto la tomó Carlos Menem, con la firma de Cavallo y de Armando Caro Figueroa, en 1994, pero por un decreto que nunca alcanzó envergadura de ley. Por eso cualquier ex ministro, ex legislador, ex militar o ex embajador se puede jubilar, ir a la Justicia, protestar contra el congelamiento de las jubilaciones en un tribunal previsional y lograr que le concedan una jubilación móvil respecto del salario del activo.

Esa norma fue perfeccionada por De la Rúa después de 1999, pero no logró que la Justicia deje de avalar esos reclamos a los que pueden acceder, por jurisprudencia, quienes han tenido hasta 1994 regímenes de actualización móvil. Esa suerte también ha acompañado en el reclamo a los investigadores científicos y ex profesores universitarios con dedicación exclusiva, que han tenido la paciencia de caminar los pasillos de Tribunales.

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