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Casos odiosos
La gravedad de la tarde la quebró una sola razón para la jarana: el casamiento ayer de la hija del ministro de Economía. Cuando saludó con un «qué día, ¿eh?», creyeron todos que se refería al desplome de la Bolsa o a la escalada del riesgo-país. Impávido, el ministro desmarcó: «Se me casó una hija, ¿les parece poco?». Con efusividad de variada sinceridad los presentes abrazaron, besaron y prometieron regalos al padre de la novia.
Colombo dio la nota política de la reunión cuando examinó el resultado de la ronda telefónica con gobernadores y los comunicados de crítica velada de radicales y peronistas. Confiado, sancionó que después de la cena de anoche con gobernadores, legisladores y dirigentes aliancistas en Olivos se aclararían las ambigüedades radicales. «Raúl -así llama el jefe de Gabinete al cacique de Chascomús-está muy preocupado. Más de lo habitual -agregó-, porque dice que le han tergiversado sus actitudes. El dice que apoya al gobierno pero que del cavallismo le echan la culpa de todo cuando él no ha gobernado ni ha tomado ninguna medida».
La mesa se alborotó pero Colombo pidió que le dejen a De la Rúa encargarse de Alfonsín. «Lo que no quiere Raúl es que en el partido lo corran por zurda, que es lo que terminan haciendo los que se dicen amigos de él. Además, es candidato y tiene que cuidar esa baldosa», remató.
Jubilaciones
Otra de las iniciativas que anunciará hoy el gobierno es un proyecto de ley que insistirá en la eliminación definitiva de las llamadas jubilaciones de privilegio, que de privilegio tienen, más que el monto, la movilidad. La última medida sobre ese punto la tomó Carlos Menem, con la firma de Cavallo y de Armando Caro Figueroa, en 1994, pero por un decreto que nunca alcanzó envergadura de ley. Por eso cualquier ex ministro, ex legislador, ex militar o ex embajador se puede jubilar, ir a la Justicia, protestar contra el congelamiento de las jubilaciones en un tribunal previsional y lograr que le concedan una jubilación móvil respecto del salario del activo.
Esa norma fue perfeccionada por De la Rúa después de 1999, pero no logró que la Justicia deje de avalar esos reclamos a los que pueden acceder, por jurisprudencia, quienes han tenido hasta 1994 regímenes de actualización móvil. Esa suerte también ha acompañado en el reclamo a los investigadores científicos y ex profesores universitarios con dedicación exclusiva, que han tenido la paciencia de caminar los pasillos de Tribunales.




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