El grupo Indular, que encabeza el empresario textil Guillermo Gotelli, ofreció pagar $ 12,5 millones por las plantas de Gatic en Coronel Suárez, Pilar y Las Flores, luego de que la licitación convocada por el juez comercial Francisco Cárrega fuera declarada desierta a comienzos de la semana pasada por no haberse recibido ofertas. La propuesta de Gotelli -que antes de que el magistrado decretara la quiebra de Gatic había presentado un plan para alquilar esas plantas a lo largo de un período de diez años, pagando una renta en función de las utilidades de la empresa-incluye un compromiso de comenzar su reactivación a partir de enero del año que está a punto de comenzar. La oferta también asegura que al menos 70% del personal que trabajará en esas plantas será conformado por ex empleados de Gatic. Cabe apuntar que Indular había sido nombrada «depositaria» de esas instalaciones por el juez que entendía la causa de Gatic, y que el «piso» de su oferta de alquiler rondaba los $ 12 millones anuales por Pilar, Suárez, Las Flores y Pigüé; de aceptarse su oferta, Gotelli podría quedarse con la propiedad de esas fábricas por un total cercano a los $ 17 millones, o sea el equivalente a poco más de un año y medio del alquiler anual ofertado inicialmente.
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De todos modos, y tal como marca la ley, Cárrega convocó el mismo viernes a «mejorar la oferta», para lo que hay plazo hasta el día 29, con el sistema de «puja ilimitada».
Lo sucedido con Pilar, Suárez y Las Flores es idéntico a lo que pasó con las dos fábricas que tenía Gatic en Pigüé; allí también quedó desierta la subasta, y una semana más tarde Indular ofreció la mitad de la base ($ 4,5 millones contra $ 9,1 que pedía el juez). En este caso, el plazo para mejorar la oferta vence el miércoles próximo. Fuentes del juzgado aseguraron que «al menos habría dos interesados más por Pigüé, y es muy pronto para decir si también hay interés por las otras tres plantas, además del de Indular». Lo que parece diluirse, a favor del sentido común, es la pretensión de expropiar algunas de las plantas que fueran de la fallida Gatic (en esta primera etapa serían las de Pigüé), dado que el miércoles pasado volvió a fracasar en la Cámara de Diputados bonaerense el tratamiento de una ley en ese sentido, y que venía al recinto con media sanción de Senadores. Tal como informara de manera reiterada este diario, sería el propio gobernador Felipe Solá quien se opone a dicha expropiación, que causaría la insólita situación de que la provincia terminaría pagando por unas fábricas cuya venta deberían servir para que recuperara parte de la enorme acreencia que aún mantiene con Gatic. Trascendió que entre mañana y pasado habría un nuevo intento de aprobar la norma en Diputados, a pesar de que el gobernador ya anunció que -de ser aprobada-la vetará.
Quienes están detrás de este intento expropiador son los integrantes del denominado «Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas», que aseguran tener un proyecto productivo para las plantas de Pigüé. Para eso, conformaron una «cooperativa» -denominada «Textil Pigüé»- con un puñado de ex empleados de Gatic, pero que quedaron en franca minoría en las últimas asambleas en las que se trató la «toma» de la empresa.
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