24 de septiembre 2003 - 00:00

Nuevos rechazos a la oferta a acreedores y fuerte pelea con AFJP

Se complicó más ayer Roberto Lavagna tras la presentación de la propuesta a acreedores para que la Argentina renegocie la deuda y salga del default. A los rechazos de inversores extranjeros se sumaron la principal agrupación de ahorristas argentinos y las AFJP. El ministro de Economía calificó de "inútiles" a los ejecutivos que administran la jubilación privada por no proteger el dinero de los afiliados. Sorprendente reacción, no sólo por el tono sino porque 24 horas antes, en su presentación, Lavagna propuso que hasta 2018 las AFJP estén obligadas a comprar títulos públicos con 50% de lo que reciben de los afiliados. Una nueva injerencia estatal en el sistema privado básicamente para poder pagar el festival de BODEN que se llanzó en la gestión Duhalde. A tal punto llegó la reacción negativa que el secretario de Finanzas salió a corregir los errores que tenía la propuesta: aclaró que la quita de 75% no se aplicará a los títulos denominados Par que se pagarán recién dentro de 30 años y con tasa de interés baja. Más realista, confesó que "no está claro cuándo se podrá llegar a un acuerdo con los acreedores". Lo que está claro es que la oferta a acreedores tendrá varias modificaciones, por más que Roberto Lavagna haya aseverado que es "innegociable". De hecho, el presidente Kirchner ya convalida cambios. Sólo en lo financiero, el apoyo a Lavagna provino de las agrupaciones de bancos locales (ADEBA, ABA, ABAPRA) más por compromiso, como ya lo hicieron en anteriores planes económicos fracasados.

Los fondos de pensiones (AFJP) rechazaron la propuesta de reestructuración presentada por el gobierno pero reconocieron que están dispuestas a negociar rebajas en las tasas de interés y alargamiento de plazos, pero no quitas sobre el capital.

«Nosotros habíamos hecho en su momento inversiones de largo plazo y si en definitiva hay una opción que queremos defender es que no haya quita sobre el capital, sino alguna negociación sobre la tasa de interés», dijo el titular de la Unión de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (UAFJP), Carlos Peguet. El ejecutivo sostuvo que la propuesta del gobierno no es clara y «el resultado final se va a dar en función de la tasa de interés que finalmente el Estado argentino reconozca pagar».

Horacio Canestri
, director ejecutivo de la UAFJP, explicó a este diario que las AFJP continuaban con su propuesta original de aceptar un bono con un período de gracia de hasta 4 años, con alguna garantía (como la que tenía el préstamo garantizado en dólares, que era la recaudación del impuesto al cheque), una tasa de interés variable de Libor más 2% (que hoy sería 3% anual) y con un plazo mayor pero segmentado de 15 a 30 años (para calzarlo con los pagos de las jubilaciones).

•Negociación

Esta postura se acerca a lo que sería un bono Par (que respeta el valor nominal pero es de largo plazo y a baja tasa) como el anunciado ayer por el equipo económico en Dubai. El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, descartó, por su parte, que el gobierno vaya a emitir un bono especial para las AFJP, aunque reconoció que ello provocará «un indudable impacto en amplios sectores de la sociedad». Consideró que los inversores institucionales «tienen más capacidad y espaldas para esperar» que los pequeños acreedores.

En línea con esto, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, también advirtió que las AFJP no tendrán un trato especial, aunque aclaró que «los fondos de pensión son inversores a largo plazo y podrán recuperar la inversión que hoy en día están perdiendo».

Canestri
señaló que, de todos modos, las acciones legales continúan su proceso, pero las AFJP no tienen voluntad de litigar sino que quieren resguardar los intereses de los 9 millones de afiliados. Por ello, no descartan la vía de la negociación. «Se trata de ahorro previsional, por eso debemos tener una solución diferente», dijo el ejecutivo.

Al respecto, cabe señalar que las AFJP intimaron al Banco Central para que resguarde la garantía de los préstamos garantizados, que suman más de 500 millones de pesos producto de la recaudación del impuesto al cheque.


Un dato a tener presente a la hora de comenzar la renegociación de la deuda es la postura que sostendrá cada AFJP sobre el bono a elegir, de acuerdo con los accionistas de las administradoras, porque pueden influir aspectos políticos.

Peguet
explicó que a fines de 2001 las AFJP participaron de un proceso de reestructuración -conocido como el tramo local del canje realizado por el ex ministro Domingo Cavallo-y que, «en ese momento, aceptamos convertir estos bonos en préstamos garantizados (con el cobro de impuestos), con bajas de interés y alargamientos de los plazos». Agregó que esas pérdidas «no son nuestra responsabilidad» debido a que no se ocasionaron por una mala inversión, sino que «se originaron en cuestiones contables o compulsivas, a través de decretos concretos del gobierno».

De las doce AFJP que operan el negocio de la jubilación privada, sólo Nación no entrará en la reestructuración por haber aceptado la pesificación de los préstamos garantizados.

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