Desde mediados de la década del '50 que la noche de Halloween no llegaba con una luna llena, y no sea hasta dentro de poco más de 20 años que volveremos a tener una coincidencia semejante. Pero no será tan sólo por esto que el octubre que acaba de terminar quedará en la mente de muchos. Si bien históricamente ha sido el mes de los grandes cracs, aun tomando esto en consideración, en promedio resulta ser un mes positivo para la inversión accionaria, y esta vez no será la excepción. Si bien los que apostaron por los papeles tecnológicos seguramente están de parabienes con la suba de 12,77% que tuvo el NASDAQ, en realidad no hay demasiado ambiente festivo, ya que las blue chips subieron un mucho más modesto 2,58%, en tanto que el S&P 500 1,81%, y el índice compuesto del NYSE ganó un marginal 0,46%. En realidad donde más se concentró la acción financiera del mes fue en los bonos del Tesoro, que merced al inesperado anuncio que el Tesoro dejara de emitir bonos a 30 años volaron, derrumbando el costo del dine-ro para el gobierno en la versión más larga, 11% a 4,876, mientras que en el extremo corto cayó 16% a 2,403% anual. Con el volumen accionario sin recuperarse a niveles previos a los atentados de setiembre, es claro que "la palta" siguió buscando refugio. En este mismo sentido se movió el dólar que trepó a 89,95 centavos por euro y 122,4 yenes, reflejando la preferencia que tuvieron los inversores internacionales por la moneda norteamericana. La curiosidad del mes la marcó el petróleo que se desplomó 9,65% quedando en uno de los valores más bajos del año en u$s 21,16 por barril. Frente a todo esto, ¿cómo será el próximo mes? La verdad es que ni idea. Pero lo ocurrido ayer seguramente nada nos dice.
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