El juez en lo comercial Juan Manuel Gutiérrez Cabello decretó ayer la quiebra y la inhibición general de bienes de la textil Gatic, cuyas plantas estaban en proceso de ser transferidas al grupo Indular, que encabeza el empresario Guillermo Gotelli. La decisión judicial parece terminar entonces en forma definitiva con la intención de Gotelli de fabricar allí zapatillas e indumentaria deportiva: sucede que Gutiérrez Cabello dictaminó «la inmediata clausura de todos sus establecimientos», que incluyen obviamente a las cuatro plantas ( Coronel Suárez, Las Flores, Pigüé y Pilar) que habían sido alquiladas a Indular. El magistrado prohibió también la salida del país a Eduardo Ietvart Bakchellian, Fernando Eduardo Bakchellian y José Fernando Bagcheian, ex directivos de la textil. Según fuentes de Indular, la empresa procederá desde mañana mismo a suspender a todo su personal, que a la fecha superaba el medio centenar, como parte de un plan de empleo que prevía incorporar al menos 2.500 trabajadores hasta fin de año. Desde ya, esos empleos irán directo a Brasil: toda la demanda de calzado y ropa que iba a satisfacer Indular será reemplazada por productos importados, lo que además le restará fuerza a los reclamos sectoriales por la denominada «invasión brasileña».
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La deuda de Gatic ronda los $ 535 millones, de los cuales $ 280 millones son con la AFIP, $ 130 millones con los bancos Nación y Ciudad y el fideicomiso del Banco Provincia, $ 70 millones con sus empleados y $ 55 millones a proveedores. Gatic acumuló también otros $ 140 millones de deuda posconcursal. Estas deudas iban a ser saldadas en buena parte con lo que Indular pagaría por el alquiler de las fábricas; de hecho, en un recordado acto, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y el titular de la cartera laboral, Carlos Tomada, anunciaron la reapertura de esas plantas, y le pidieron a Gotelli que «se pongan ya a trabajar». Sin embargo, a la decisión judicial se llegó justamente porque los representantes del fideicomiso bonaerense, creado hace tres años para «limpiar» de pasivos incobrables las cuentas del Banco Provincia, hasta la fecha se había negado a rubricar el acuerdo que ya habían suscripto los demás acreedores. Ante este hecho, Gatic quedó vulnerable a pedidos de quiebra como el que convalidó González Cabello, presentado por el Sindicato del Caucho de Coronel Suárez. En sus fundamentos, dice que Gatic «no logró restaurar su actividad productiva, quedando paralizadas sus plantas industriales, lo que derivó en la inevitable falta de ocupación de sus trabajadores, quienes ya venían soportando los efectos de la crisis de la empresa». Y agrega que Gatic propuso alquilar cuatro de sus plantas a Indular, que el tribunal decidió considerar «siempre y cuando se presentara documentación con las conformidades requeridas de los acreedores hipotecarios y prendarios de la textil, entre otros requisitos. Desconozco las razones por las cuales las entidades bancarias ni han prestado conformidad ni han rechazado las solicitudes que les fuera presentadas, por lo que cabe concluir que no existe otra posibilidad distinta a la declaración de quiebra de la deudora». Informate más
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