Sacó un buen resultado, sin perder de vista el escenario en que toca negociar, el devenir de la rueda de Buenos Aires. Acompañando a los indicadores porteños, seguían apareciendo números «rojos» en centros principales, con un Dow que no se inmutaba por perder otro 1,5%, y la plaza local llegó a perder terreno -sobre lo anterior- hasta hacer un piso más firme en los 547 de mínima, unos diez puntos sobre el cierre previo. Se formalizó esa especie de lucha en la «trinchera» común que han tratado de armar los recintos del mundo y para la salud de las especies locales, se abrevió la brecha abierta en el peor momento. Finalmente, un nivel de clausura de 554,78 zanjó la pérdida, hasta dejarla en apenas 0,51%: donde se puede considerar que los «osos» le hicieron precio al Merval...
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De 7% de aumento, en Solvay Indupa, a 6% de caída en Celulosa, hay un abismo de evolución dentro de un solo día. Aparecen otros casos desde 3% hasta 5% de volatilidad, aunque primeros esta vez los desniveles finales de orden más natural. El volumen se encogió un tanto, acaso la causa de producirse cierto rebote, para quedar con $ 20 millones para acciones y menos de $ 7 millones en los certificados. La nota del día provino del papel de PC, una clave del Merval, que resultó un lastre con su más de 3% de baja y 3,3 millones de papeles, debiéndose neutralizar a puro esfuerzo de otras de menor peso. La tónica sigue estando complicada, el mundo manda y, si bien fue una rueda más benigna, se trata de baja sobre baja...
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