5 de diciembre 2001 - 00:00

Otro día movido en bancos: apertura de cuentas récord

El «día después al día después» fue peor que «el día después». En otras palabras: ayer las sucursales bancarias recibieron casi el doble de gente que el lunes, el primer día de vigencia de las nuevas medidas que restringen la circulación de efectivo. Igual que en la jornada anterior, los «call centers» de los bancos se vieron desbordados de preguntas, pero con la diferencia respecto del lunes que ayer también empezaron a concretar negocios, léase apertura de cuentas.

Todas las entidades consultadas por este diario coincidieron en que muchas de sus agencias se vieron desbordadas, y admitieron que en muchas se registró el temido «mal humor» que se preveía para el lunes. Sin embargo, ese mal humor de los usuarios tuvo más que ver con las esperas obligadas que con las restricciones al acceso de sus fondos.

«En estos dos días abrimos 15.000 cuentas nuevas, lo que equivale a dieciocho veces más (sobre todo cajas de ahorro) que en el mismo período del mes anterior»,
dijo un vocero del Banco Río. En el banco filial del español Santander se hizo necesario atender al público hasta las 17.00. «En realidad, se cerraron las puertas a esa hora, pero la atención se prolongó hasta que se fue la última persona de las sucursales», dijo el vocero.

La cifra que «canta» la gente del Banco Galicia es muy similar: «Abrimos 4.800 el lunes, y casi 8.000 ayer; la más pedida fue la caja de ahorro en pesos con tarjeta de débito, que tiene costo cero», dijo un portavoz. «También tuvimos muchísimos casos de gente que ya tenía cuenta, y vino a poner en régimen de débito automático sus servicios, TV por cable, colegio de los chicos y todo lo que es posible pagar por ese medio.»

En el Citi pasó algo similar: «Nos sorprendió el flujo de gente que vino. La diferencia fundamental entre el lunes y el martes fue la gran cantidad de apertura de cuentas. Es como si el público hubiera comprendido que no tiene más remedio que bancarizarse, porque de otro modo no podrá disponer de sus fondos».

En el BBVA Francés dijeron que el servicio de banca telefónica y de atención al cliente recibió ayer unas 90.000 llamadas (el promedio es de 48.000 diarias). «Por teléfono y en persona la gente consultaba sobre alternativas de pago electrónico, débitos automáticos, pago de servicios por cajero electrónico, transferencias de fondos entre cuentas y entre bancos», dijo un vocero. Los bancarizados, en cambio, querían ampliar los límites de compra de su tarjetas de crédito.

En el Banco Nación, ayer abrieron 10.000 cuentas, contra las 4.000 del lunes (desde ya, números absolutamente inhabituales en ambos casos). «La mayoría de las aperturas correspondió a clientes de primera vez, no bancarizados», dijo un vocero de la entidad que preside Enrique Olivera. Casi la totalidad de las aperturas, además, correspondió a cajas de ahorro en pesos, que no tienen costo.

Avalancha

Pero lo que ningún banquero consultado estuvo en condiciones de responder es si esta avalancha de apertura de cuentas corresponde a gente no bancarizada o a usuarios del sistema bancario que abren más cuentas para poder disponer de más efectivo. Cabe recordar que el límite de $ 250 por semana es por persona por entidad; si esa misma persona tiene diez cuentas en otras tantas entidades, podrá decuplicar ese monto, siempre -claro-que tenga fondos.

La franquicia, además, es hoy gratuita:
tanto las cajas de ahorro con tarjeta de débito como las transferencias entre cuentas a través de la denominada CBU (Cuenta Básica Universal) son gratuitas. Puede darse el caso de que un ahorrista cobre un cheque por $ 1.000; lo deposite en su caja de ahorro en el Banco «A», lo reparta por transferencias en otras cuentas abiertas en los bancos «B», «C» y «D», y extraiga el dinero en efectivo de las cuatro, a razón de $ 250 cada una. El límite fijado por el decreto del sábado no habrá sido vulnerado.

Otras zonas grises comenzaron a definirse ayer, como el de los cheques de viajero. Una fuente del
Banco Central aclaró que «es posible comprar traveller checks, por el monto que se quiera, igual que con los dólares billete. Lo que no puede hacerse, igual que con los dólares billete, es sacarlos al exterior por encima del límite de u$s 1.000 por mes por persona». Sin embargo, sigue sin quedar claro cómo juegan contra el límite los adelantos con tarjeta de crédito.

«Todavía es demasiado pronto para saber si las extracciones de a u$s 250 secarán los fondos de las entidades. Por ahora no parece que esté sucediendo, sobre todo porque es un momento atípico del mes: la gente cobra su sueldo, se acumulan pagos de servicios... Habrá que esperar hasta mediados de la semana que viene para poder evaluar a ciencia cierta qué está pasando con los depósitos»,
confesó uno de los banqueros consultados.

¿Cuál será el medio de pago preferido para reemplazar al casi extinto efectivo?
«Definitivamente las tarjetas, de crédito o de débito. No creo que el cheque se imponga por la historia que tiene, porque las penalidades para quienes libren cheques sin fondos no son lo suficientemente estrictas, y también porque es oneroso para mucha gente. Creemos en cambio que sí se impondrá la transferencia entre cuentas y en última instancia el cheque de mostrador», dijeron en el Galicia.

Para usar este instrumento basta con tener una cuenta (corriente o caja de ahorro) en el Banco «A»; el cliente tiene que pagar una cuenta de $ 176; va a una caja, pide un «cheque de mostrador» y el cajero lo expide, debitando de manera inmediata el importe de su cuenta. Luego, el cliente va con el cheque y paga, y quien lo recibe tiene la certeza del cobro porque el banco garantiza que tenía fondos al momento de ser emitido, y ese importe ha sido retirado ya de la cuenta del pagador. El mecanismo parece complicado hasta que la gente se habitúe, tal como sucederá con toda la operatoria bancaria para millones de argentinos.

«No diga de qué banco se trata, pero si el lunes tuvimos miles de consultas de microemprendimientos, ayer nos llamaron miles de empleadas domésticas, y centenares nos visitaron acompañadas de sus empleadores»,
dijo uno de los banqueros consultados, feliz del nuevo segmento a bancarizar con el que se enfrentaban. «Las leyes de este negocio demuestran que la gente más humilde, de menos recursos, es la que más cumple y la que más defiende las posibilidades de crédito que se le dan.»

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