El terreno donde se asienta el Llao Llao tiene un área denominada «Siberia», en la que hoy funcionan una huerta orgánica y dormitorios para el personal. Esa zona es una reserva en la que -de ser necesario en el futuro-el hotel podría expandirse aún más. Sin embargo, recientes declaraciones del intendente Alberto Icare desalientan esa posibilidad: el político dijo que «ya no se permitirán nuevas obras en el oeste del lago; quienes quieran hacer un desarrollo deberán mirar hacia el Este». Sucede que ese punto cardinal es la estepa, árida y despojada de todo atractivo tanto turístico como residencial. La posibilidad de que algún inversor arriesgue dinero en esa zona es casi tan factible como la de que el Tronador entre en erupción, y esas inversiones marcharán a algunas de las otras localidades turísticas andinas que le están «robando» visitantes a Bariloche año a año...
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