19 de febrero 2008 - 00:00

Otro invierno difícil: Brasil anunció que no enviará gas

El desayuno de trabajo del próximo sábado con el que Cristina de Kirchner piensa agasajar a Evo Morales y Luiz Inácio Lula da Silva, y donde se iba a discutir la forma en que la Argentina y Brasil debían definir cómo se iban a repartir el gas que con restricciones Bolivia enviará este año a ambos países, ya tiene un mal clima. Ayer, el canciller brasileño, Celso Amorim, aseguró que el gobierno de Morales deberá cumplir con los contratos firmados el año pasado, en los que figura que Bolivia debe enviar 30 millones de metros cúbicos diarios del combustible durante 2008.

Así, el ministro del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que el vienes hará una visita de Estado a la Argentina, dio a entender que Brasil, al menos por el momento, no cederá a la Argentina durante el invierno parte del gas comprometido por Bolivia.

Según Amorim, que habló en una conferencia de prensa desde Brasilia, «la fórmula para nosotros es simple: existe un compromiso de venta de gas para Brasil y Brasil no puede renunciar, a priori, a ese compromiso». Amorim afirmó que si la situación interna de disponibilidad de energía mejora en los próximos meses, Brasil estará «listo» para atender a las necesidades de los países vecinos, pero «no antes».

  • Dependencia

  • Unas horas antes de que Amorim hablara, el asesor sobre asuntos internacionales de la presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, dijo que las relaciones de su país con la Argentina «nunca estuvieron mejor». Sin embargo, el anuncio de Amorim cayó ayer mal en Buenos Aires, donde se esperaba que el presidente brasileño ofreciera el sábado un acuerdo por el cual Brasil renunciaba a un cierto porcentaje del volumen de gas demandado para este año para que pudiera llegar a la Argentina. En otras palabras, la posición del gobierno de Lula da Silva indica ahora que el gobierno de Cristina de Kirchner deberá buscar otra fuente de importación de gas, ya que la demanda interna no podrá ser abastecida con los envíos que Bolivia hará al país luego de abastecer a Brasil. Así, en definitiva, la situación en el país dependerá de cuán crudo sea el invierno.

    La intención del gobierno boliviano es que en torno al tema exista una decisión « política» a nivel presidencial que permita destrabar los inconvenientes que puedan existir en el suministro del gas boliviano a la Argentina y Brasil. Según proyecciones formuladas por especialistas del sector, Bolivia produce actualmente alrededor de 42 millones de metros cúbicos de gas.

    El contrato firmado con la Argentina para el corriente año contempla envíos diarios por 7,7 millones de metros cúbicos, mientras que la demanda brasileña ronda los 30 millones de metros cúbicos. El inconveniente obedece a que las inversiones proyectadas todavía no dieron su fruto en el país del Altiplano y la producción de gas puede resultar insuficiente para proveer a los países vecinos y al mercado interno.

    El presidente Lula da Silva arribará a Buenos Aires el jueves a la noche en el marco de una visita de Estado, donde todos los ministros de los dos países se encontrarán para discutir políticas bilaterales. El viernes desarrollará una agenda intensa que contempla reuniones con integrantes de los tres poderes. El sábado, en horas de la mañana, Cristina, Lula y Evo compartirán un desayuno de trabajo en la quinta de Olivos en la que analizarán la cuestión energética.

    La concreción del encuentro trilateral del sábado fue oficializada el jueves, luego de una conversación personal entre Lula da Silva y Evo Morales vía telefónica, después que el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Carlos Villegas, anunciara que la producción de gas de su país no podrá incrementarse este año y que el aumento de la demanda de la Argentina y Brasil no podrá ser abastecido Bolivia. Morales había dicho antes que estos dos Estados importadores deberían repartirse el total de gas que Bolivia estaba en condiciones de enviar, y que no supera los 34 millones de metros cúbicos diarios. Se supone que el faltante, sumando los dos países, no será menor a los 7 millones de metros cúbicos diarios.

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