8 de enero 2002 - 00:00

País inmovilizado en la espera del dólar libre

Los productores agropecuarios siguen sentados sobre sus cosechas a la espera de conocer el precio del dólar libre. Ayer un molino necesitado de una urgente compra adquirió a $ 1,60 el dólar. Los importadores también están inmovilizados (sobre todo los que no saben si tendrán acceso al dólar oficial de $ 1,40). Las discusiones entre locatarios e inquilinos, lo mismo, porque no saben sobre qué base se parte en la discusión. Se está avanzando en la idea de que, si los contratos deben volcarse a pesos, reaparezca la cláusula de «ajuste por inflación según el índice anual del INDEC», algo olvidado desde hace años. Los contadores tienen que volver a actualizarse en el «reajuste por inflación en los balances», algo también del pasado. Un funcionario bastante olvidado del Banco Central, Abelardo Tejada, pasó ahora a ser estrella porque participó de la era pasada de los controles de cambio, algo que los funcionarios nuevos casi no conocían.

El retroceso del país en casi dos décadas, por lo menos al plan austral de Raúl Alfonsín en 1985 y a 1972, e inclusive a 1952 en cuanto al control de precios en los comercios, le cuesta en adaptación a la Argentina posconvertibilidad.

Las cotizaciones clandestinas que se hacen del dólar varían mucho para determinar un «precio de mercado» posible a partir del miércoles, cuando, si no lo vuelven a prorrogar, deja de regir el feriado cambiario. En el aeropuerto de Ezeiza, a algunos viajeros argentinos estrechos en divisas se les pedía ayer $ 1,90, parece una exageración. En Córdoba hubo operaciones a $ 1,45.

Sobre el dólar libre hay que ir sabiendo: 1) Sólo inicialmente las casas de cambio reflejarán un valor real. El pasado indica que si hay alzas el gobierno se enoja, las acusa de «especular» y éstas falsean el dato. Pero no por ahora. 2) Por lo anterior, siempre habrá un «paralelo o negro» absolutamente real, pero más adelante. 3) La cotización del dólar libre derivará hacia alguna entidad absolutamente creíble para el mercado que hace el clearing de oferta y demanda y fija día a día el precio. En la época de Alfonsín el precio aceptado era el del Banco de Londres. Ahora tardará en surgir el «líder», pero siempre será un banco extranjero, seguro. 4) No habrá un precio único del dólar libre con un mercado cambiario con «corralito», que hará difíciles las transferencias. Vender dólares billete ya existentes en el exterior a cambio de pesos aquí será más caro que recibir los billetes aquí y sufrir la penuria de la transferencia.

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