Superávit de cuenta corriente: advierten sobre la necesidad de sostenerlo en los próximos años

Economía

Estiman que durante 2021, muchos de los factores que se dieron el año pasado podrán hacer que la variable vuelva a cerrar en terreno positivo.

El 2020 cerró con un superávit de casi u$s3.000 millones en la cuenta corriente del balance de pagos. La variable, que contiene el balance comercial de bienes y servicios más las rentas de inversión, se ubicó en terreno positivo por primera vez desde 2009.

Para 2021, desde la consultora Ecolatina estimaron que el resultado podría repetirse, aunque aclararon que “difícilmente se pueda pensar que este nuevo signo sea estructural”. En ese sentido, desde la firma remarcaron: “Teniendo en cuenta la escasez de nuestras Reservas netas y la volatilidad de los flujos financieros, sería deseable que nuestro país pudiera mostrar un saldo positivo de cuenta corriente en los próximos años, para sumar algo de certidumbre a una economía compleja por todos lados y estancada hace una década. Considerando lo costoso que resulta para la actividad y el empleo el ajuste de los desbalances corrientes, la mejor forma de lograr este objetivo es con un aumento sostenido de las exportaciones: estabilizar la economía y dejar atrás esta dinámica errática es el primer paso para lograrlo”.

Después de once años en terreno negativo, el cambio de gobierno y la pandemia alteraron la dinámica de la cuenta en 2020. “La reestructuración de la deuda externa hizo que el saldo de rentas se achicara en 43% en el año. A la vez, la pandemia no sólo prolongó la crisis de la actividad, sino que además prácticamente clausuró el turismo internacional, achicando en 55% el déficit de servicios”, señaló Ecolatina, que agregó: “Con una recesión que ya lleva tres años en curso, una importante depreciación del tipo de cambio, una larga lista de prohibiciones cambiarias, una pandemia que impide viajar y una reestructuración de la deuda que no logró recuperar el acceso al crédito externo, Argentina pudo alcanzar un superávit anual de cuenta Corriente”.

De todas formas, más allá del superávit, desde la consultora señalaron que el Banco Central no logró acumular “las Reservas que ingresaron al país como fruto de este proceso”. “Que hayamos cerrado las necesidades de financiamiento externo en 2020 fue una consecuencia de no haberlas conseguido, y no implicó que el Banco Central engrosara sus Reservas. Por el contrario, esta variable se redujo en casi u$s3.000 millones durante el año pasado”.

“El superávit de la cuenta corriente fue pequeño (apenas 0,8% del PBI) y muy condicionado por situaciones puntuales, como la crisis doméstica que aplacó las importaciones, la imposibilidad de viajar al exterior y el flujo muy reducido de intereses que dio como resultado el canje de la deuda”, remarcó Ecolatina, que concluyó: “Aunque muy probablemente estas circunstancias no cambien notablemente a lo largo de 2021 (y, por lo tanto, el resultado de la cuenta corriente pueda volver a ser superavitario), difícilmente se pueda pensar que este nuevo signo sea estructural”.

Miradas

Diferentes factores pueden incidir en este 2021 en esta variable. “En 2020, cayeron las importaciones y las exportaciones en niveles similares. Las importaciones cayeron más al inicio de la pandemia y luego se recuperaron hacia el final. ¿Qué podemos esperar para 2021? Si hay una reactivación económica, va a haber un incremento de las importaciones. Con lo cual, el escenario no debería ser tan beneficioso en materia de superávit. Quizá una parte de eso se compensa vía precio de los commodities, que revaloricen las exportaciones, y hay un tercer componente a considerar que es el turismo: que estrictamente va en la cuenta corriente y que el año pasado no estuvo y que este año no va a estar al 100%, pero que algún tipo de efecto puede tener”, señaló a Ámbito Hernán Letcher, director del CEPA.

Por su parte, el economista Sergio Chouza analizó: “Este año, seguramente el turismo emisivo va a seguir muy aplacado. Creo que ahí puede haber una fuente de presión que se relativiza. La continuidad del cepo, seguramente marca el mismo contexto del año pasado en términos de pago al exterior por intereses y giros de utilidades y dividendos. Y el saldo comercial tal vez va a tener dos efectos: por un lado, la reactivación va a demandar más divisas producto del aumento de importaciones en algunos sectores, para comprar insumos, combustibles y bienes intermedio; pero por otro lado, lo que puede llegar a compensar ese efecto es el hecho de que se pueden incrementar los cobros. Porque no está el contexto de inestabilidad y de bajo incentivo a la exportación a la liquidación del último trimestre del año, donde las exportaciones se vieron fuertemente afectadas por esa situación de inestabilidad con el dólar, donde la brecha y la expectativa de devaluación generaba un contexto muy negativo para el incentivo a exportar”.

Con ese contexto Chouza señaló: “Soy optimista que la balanza de pagos tenga otro año superavitario. No sé en qué magnitud, pero es importante sostenerlo. Si bien la cuenta corriente es un concepto muy contable, los componentes claves tienen que ver con el saldo comercial y con tu posición de Reservas. Más allá del tecnicismo contable de la cuenta corriente, hay que seguir enfocando en cómo va el comercio de bienes y servicios”.

Dejá tu comentario