12 de septiembre 2002 - 00:00

Para ahorristas: qué bono conviene elegir

Las primeras estimaciones en el mercado financiero indican que el canje de los plazos fijos reprogramados por los nuevos bonos que ofrece el gobierno superaría los $ 6.000 millones. Juega a favor de la operación el hecho de que los amparos -en el anterior canje en pleno furor- ya tienen poca probabilidad de ser concretados por lo que los títulos pasan a ser la única alternativa de recuperar los dólares originalmente invertidos por el público.

Ayer se conocieron importantes datos para el ahorrista. En primer lugar, serían muy pocos los bancos que subirían la apuesta y devolverían en efectivo y desde el 1 de octubre hasta $ 10.000 de los plazos fijos. Cabe recordar que la disposición del Ministerio de Economía anunciada el martes por Roberto Lavagna libera las colocaciones hasta $ 7.000 y deja a elección de los bancos llevar ese tope a $ 10.000.

Además, ya surgieron las primeros elementos que se deben tener en cuenta a la hora de definir qué opción tomar. Son los siguientes:

• Para los que tienen fondos reprogramados por menos de $ 7.000 (tomados hasta el 31 de mayo y sin el CER), obviamente lo mejor es disponer ya ese monto y optar por pasarlo a una cuenta libre. Esto significa que podrá extraerlo en efectivo inmediatamente.


Otro caso diferente es lo que acontece con el público que tiene más de $ 7.000 reprogramados. Pasarse o no a un bono a 10 años (ya sea emitido por el Estado o por los bancos) es una decisión en la que entran en consideración factores personales (edad, necesidad de liquidez inmediata, ahorros adicionales etc.). Pero el paso a bonos del Estado puede ser nuevamente una alternativa para quienes tienen su dinero colocado en una entidad que estiman con poca solvencia y que por ende, puede llegar a tener dificultades en devolver los fondos reprogramados el año próximo.

• Sí es importante distinguir entre los dos tipos de títulos (del Estado y de cada banco) que se ofrecen.A favor de los BODEN (emite el Estado) juega que tendrán una cotización superior a los títulos de las entidades, ya que el gobierno puede seguir otorgándoles beneficios, como la compra de autos 0 km en la actualidad, lo que se refleja en su paridad. También tendrán mayor liquidez -será más fácil venderlos en caso de ser necesario antes de su vencimiento-, lo que también se reflejará en su precio de cotización.


Hay un factor que diferencia a los títulos que emitirán los bancos. Son en pesos, a 1,40 más el CER, y si se quiere, se pueden «despesificar» o «redolarizar», ante el vencimiento de cada cupón de intereses o amortización. Por esto, si sobreviene en los próximos años una «Argentina potencia», como señalaba ayer un operador del mercado, la inflación le puede ganar al dólar y por ende, el $ 1,40 más el CER resultar más conveniente (y no ejercer la opción de redolarizar). En el caso de los BODEN, son directamente en dólares, por lo que en ese escenario de «Argentina potencia», si el CER supera al dólar, los BODEN no permiten aprovechar ese mayor valor. Esto claro, con las limitaciones y bajas probabilidades actuales de que esa recuperación rápida del país ocurra.

• Un último tema para tener en cuenta es el respaldo de cada título. En los BODEN, es la garantía del Estado y si no paga, los bancos sólo garantizan el $ 1,40 más el CER. Pero como se nota en la actualidad, si el Estado no paga y entra en default, tampoco lo harán los bancos. En los títulos de los bancos, es diferente: el rol del Estado es sólo hacerse cargo de la «redolarización» o «despesificación». Por lo tanto, para los que tienen dinero en bancos relativamente solventes, la opción de los títulos emitidos por las entidades puede ser conveniente, algo que no lo es para los que tienen dudas sobre la capacidad de repago de la entidad en cuestión
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