El ministro español de Economía, Luis De Guindos, se ha mostrado convencido de que sus colegas europeos son conscientes de que "buena parte de la batalla por el euro se libra en España".
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"Percibo una enorme solidaridad. España es muy importante para la Eurozona y creo que mis colegas son conscientes de que buena parte de la batalla por el euro se libra en España. España es actualmente el rompeolas de la Eurozona y eso naturalmente ayuda a generar solidaridad", declaró en una entrevista que publica hoy el diario alemán Handelsblatt.
A largo plazo, De Guindos consideró que los instrumentos clave para la lucha contra la crisis son la unión fiscal y bancaria, así como las reformas para aumentar la competitividad y reducir el déficit.
Sin embargo, a corto plazo admitió que puede ser necesaria una intervención del Banco Central Europeo (BCE).
"El Gobierno español comparte la idea de que la reducción del déficit y de la deuda a largo y mediano plazo son los instrumentos clave contra la crisis. El BCE no puede reemplazar esos esfuerzos. Pero de momento hay que eliminar las dudas que haya sobre el euro y mostrar que el euro es irreversible. Para ello puede ser necesaria una intervención del BCE", señaló De Guindos.
Preguntado acerca de cuándo pedirá ayuda España, teniendo en cuenta de que esa es una condición para que el BCE intervenga, De Guindos precisó que "primero hay que aclarar las condiciones. La reunión del consejo del BCE esta semana y la reunión informal del Eurogrupo la próxima traerán claridad al respecto".
El ministro español se mostró convencido de que el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (MEDE) entrará en vigor en los próximos meses y que el capital con el que estará dotado será suficiente.
El ministro subrayó que no está prevista una ficha bancaria para el MEDE y que se debe trabajar con las herramientas que se tienen a disposición.
Con respecto a la supervisión bancaria europea, De Guindos es partidario de que se desarrolle en varias etapas.
Asimismo consideró adecuado que ésta se concentre al comienzo en los grandes bancos, puesto que el BCE no tiene experiencia en el control de pequeñas entidades, aunque a largo plazo la meta debe ser que todas las instituciones estén sometidas a la supervisión europea.
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