C on apenas $ 45 millones globales, para las acciones, quedó una «frazada corta» y que, al tironear de ella, siempre le quedaban descubiertas las puntas a las plazas. Una rueda que vino a corregir un extraño dibujo previo, donde el mercado se sobreactuaba y hasta haciendo filigranas un tanto alejadas de la realidad. Como fue el producir otra suba Merval, apoyándose nada más que en tres patas de la mesa y con las demás yendo a la baja. En la víspera, después de otro toque para correr la bandera un tanto más arriba, hasta los 1.263 puntos, el mercado se vio como pedaleando en el aire: haciendo el esfuerzo y la figura del movimiento necesario, pero sin órdenes para producir la tracción. Y la depuración llegó fuerte, cobrando caro los atrevimientos y pasando una factura de dos ruedas en una. Al cabo del día, Merval en 1.223 (cuarenta puntos debajo del máximo intradiario) y con 2,9 por ciento de rebaje.
• Alto el fuego
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Llegó la oportuna decantación, otra vez por imperio de una detención de la demanda y que se corrió súbitamente, para generar el vacío y la caída. Puede ser la vieja estrategia de los primeros «bajistas» de Amsterdam -1.630- y produciendo el desbande del mercado, para después recoger abajo y no seguir pagando más.
Que hasta ahora no pudo concretarse de modo consecutivo, ante los rebotes siguientes. Hubo desplomes surtidos, y pone otra cuota de suspenso, después de tanto fuego alcista. Apasionante.
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