Pérdidas por la crisis llegan en el mundo a u$s 945.000 M
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Dominique Strauss-Kahn
En EE.UU., el Fondo estima que la baja de los precios de la vivienda y el aumento de la morosidad podrían generar unas pérdidas de u$s 565.000 millones. Sumados los perjuicios en otros tipos de préstamos, las pérdidas potenciales ascienden a u$s 945.000 millones, según sus cálculos.
El informe destaca que la gangrena que surgió en los préstamos hipotecarios de alto riesgo («subprime») se extendió ya a hipotecas de calidad, a créditos al consumo y a las empresas. Del mismo modo, se contagiaron bancos fuera de EE.UU.
El organismo teme que ocurra una retracción mundial del crédito y en ese sentido «los países industriales donde los precios de la vivienda están inflados en relación con los parámetros fundamentales de la economía o donde los balances de las empresas o los hogares soportan más presión, también están expuestos a riesgos».
Una de esas naciones es España, donde el FMI cree que las casas están sobrevaloradas entre 15% y 20%. «La actual turbulencia no es una mera circunstancia relacionada con la liquidez -alertó el FMI en su informe-, sino más bien un reflejo de fragilidades fundamentales en los balances y de una capitalización deficiente, y eso significa que los efectos van a ser más amplios, profundos y prolongados».
El FMI que preside Dominique Strauss-Kahn habla de una «falla colectiva», en la que tal vez se incluya a sí mismo, a la hora de estimar el nivel de endeudamiento de los bancos. Erraron, a su juicio, las agencias reguladoras, con la Reserva Federal a la cabeza, se sobreentiende, pues la supervisión financiera estuvo «a la zaga» de los nuevos productos del mercado.
Sin el freno del ojo público, los bancos y los inversores asumieron riesgos excesivos, señaló el FMI, al no sopesar adecuadamente la calidad de los valores o mantener suficientes reservas para protegerse de una crisis de liquidez.
Los bancos grandes « adoptaron una actitud más confiada y menos exigente en materia de sistemas de gestión de riesgo», confiados en «la intervención del banco central para resolver sus problemas», opinó el organismo multilateral.
Eso es lo que ocurrió con el banco de inversión Bear Stearns, al que la Reserva Federal dio en marzo financiación de emergencia para facilitar su adquisición por parte de JP Morgan Chase.
En opinión del FMI, puede que no sea la última víctima.



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