La Argentina está 58ª sobre 75 países en lo que hace a competividad, según un ranking que elabora el Institute for Management Development (IMD) de Suiza. En sentido inverso, Chile, que se ubica en el puesto 19°, es el país más competitivo de la región. El ranking determina la «competitividad» de más de setenta países a través de factores como el desempeño económico de los gobiernos, la efectividad de los negocios de la empresas públicas y privadas, y los avances en materias como infraestructura y conocimiento. La sola enunciación de estos parámetros hace más patética la ubicación de la Argentina en tan bajo nivel en el listado.
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Valga decir como flaco consuelo que, salvo el citado caso chileno, al resto de los países de la región tampoco le ha ido demasiado bien: el trabajo coloca a Colombia en el lugar 47°; a Brasil, en el 51°; a México, en el 56°; y a Venezuela (el único de América latina «superado» por la Argentina), en el 60°, cerrando la clasificación regional.
En cambio, Chile, dentro del continente, sólo es superado por Estados Unidos y por Canadá, y progresó seis lugares en relación con la medición anterior. La suba en el ranking fue atribuida por el IMD al hecho de « haber mejorado la eficiencia de las empresas públicas y privadas». Sin embargo, advirtió la entidad suiza, la educación y el gasto en ciencia y tecnología son las grandes debilidades para alcanzar el desarrollo.
No casualmente el informe del instituto suizo fue divulgado ayer por la Universidad de Chile; poco después, el ministro de Hacienda chileno, Nicolás Eyzaguirre, manifestó su satisfacción porque -dijo-«permite aumentar las posibilidades de salir del subdesarrollo, pero igual deben mantenerse los esfuerzos».
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