Jorge Remes Lenicov esperará hasta hoy a último momento para cerrar un acuerdo con organismos financieros internacionales por 10.000 millones de dólares para resolver el último tema del plan económico que se presentará hoy: los 20.000 millones de dólares que el público y las pequeñas y medianas empresas les deben a los bancos. Si el dinero proveniente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) llega, esa deuda pasará a pesos uno a uno con el dólar. Si no, el deudor absorberá la devaluación, aumentará el capital de la deuda en pesos, pero se reprogramarán los pagos con una quita fuerte de intereses y una extensión de los plazos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En el gobierno se reconoce que el tema es muy delicado. Son 20.000 millones de dólares para créditos hipotecarios, prendarios, personales, tarjetas de crédito y otros, que constituyen además el principal obstáculo para salir de la convertibilidad. Los propios hombres de Duhalde reconocían que la forma en que se destrabe este problema podría disparar o no un nuevo cacelorazo de proporciones imposibles de mensurar a menos de una semana de haber asumido.
Hasta ayer al mediodía se buscaba la forma de poder pesificar todas las deudas de la economía, incluyendo las deudas que los particulares tienen con los bancos públicos y privados del país. La idea era que simplemente la deuda y las cuotas en dólares se conviertan en pesos 1 a 1, con lo que no habría ningún tipo de efecto sobre el bolsillo del público. Por ejemplo, si un particular debía a un banco 10.000 dólares por un crédito hipotecario y debía pagar a la entidad una cuota de 100 dólares mensuales, instantáneamente y sin costos se transformaba en una cuota de 100 pesos y una deuda de 10.000 pesos. Sin embargo, un detalle hizo peligrar la propuesta. Para poder implementar esta salida se necesita invariablemente un préstamo internacional de aproximadamente 10.000 millones de dólares, que ya ayer había comenzado a negociarse con el BID y el Banco Mundial para compensar a los bancos por el quebranto que les significaría tener que devolver depósitos en dólares cuando cobrarían en pesos las cuotas de los créditos. Incluso se aseguraba que ayer comenzaron los contactos con el titular del BID, Enrique Iglesias, para que ponga en marcha este préstamo.
• Segunda alternativa
Sin embargo, hasta anoche este préstamo no estaba definido y surgía una segunda alternativa para el caso de que el BID no cierre la ayuda a la Argentina. Se trata de una salida «a la mexicana», tomando en cuenta la forma en que el gobierno de Ernesto Zedillo destrabó los créditos hipotecarios en México luego de la devaluación de diciembre del '94. El mecanismo sería el siguiente: pasar los créditos en dólares a pesos pero tomando el nuevo tipo de cambio de $ 1,40, bajando fuertemente las tasas de interés y extendiendo los plazos de pago para que se mantenga el costo de la cuota del préstamo respecto del salario. Esto quiere decir que si una persona paga hoy una cuota de 100 dólares en un préstamo por 10.000 dólares a 10 años y a una tasa de 18% anual, pasará a deber 14.000 pesos pero pagando una cuota de $ 100 a una tasa de 6/7% anual (no está definido cuánto bajará la tasa) y lo pagará en más años de plazo. En total (y tomando los datos del Banco Central al 21 de diciembre) están comprometidos préstanos en dólares por algo más de 20.000 millones, divididos en 12.939 millones por créditos hipotecarios, 3.538 millones por préstamos prendarios, 1.880 millones por personales, 1.527 millones otorgados a los titulares de las tarjetas de crédito, a los que se suman 134 millones por otros préstamos documentados. Esto representa algo más de 80% del total de los créditos que existen en el sistema financiero, concentrados fundamentalmente en la clase media y las pequeñas y medianas empresas. De allí el problema de tomar una decisión en este capítulo del plan económico.
Los principales bancos que colocan créditos hipotecarios en el mercado argentino (según los datos del Central publicados en noviembre de 2001) son el Nación (20% del mercado), Hipotecario (18%), Galicia (9,5%), Provincia (8,8%), Río (7,2%), BankBoston (6,5%), Francés (4,6%) y Citibank (3,5%), en ese orden.
La idea del equipo económico es que en estos planes esté incluido todo el público particular (no importa el monto adeudado) y las pequeñas y medianas empresas. En este caso se tomaría la definición de PyME que se incluye en la ley del sector: un límite de facturación de 6 millones de pesos anuales. Estarían excluidas de este plan las empresas medianas y las grandes endeudadas en dólares en el exterior. También las obligaciones negociables quedarían fuera de este sistema.
Dejá tu comentario