Las empresas petroleras están en espera de una respuesta del gobierno, después de haber presentado el lunes una contrapropuesta para que no se apliquen retenciones a las exportaciones de hidrocarburos para compensar a los bancos por la pesificación de créditos. Como por ahora el tema sólo está en la primera línea del gobierno, y ésta estuvo abocada ayer al problema financiero, no hubo nuevos encuentros.
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Las petroleras ofrecieron al gobierno conseguir un crédito internacional de 1.200 a 1.400 millones de dólares a un plazo de 20 años con una tasa de interés estimada en 5% -como adelantó ayer este diario-, como contraoferta frente a la aplicación de las retenciones.
Según las empresas, el esquema le permite al gobierno hacerse en uno o dos meses (lo que demoraría la ingeniería financiera de la operación) de la cantidad de dinero que recibiría escalonadamente a lo largo del año si se trata de retenciones a las exportaciones. Y se entiende que el gobierno necesita los medios económicos en forma urgente para crear el fondo estabilizador del sistema bancario que permita salir del «corralito».
Para las petroleras, la ventaja reside, en primer lugar, en un problema de principios, no se toca el decreto de desregulación petrolera según el cual no se pueden aplicar impuestos a las exportaciones e importaciones de hidrocarburos. En segundo lugar, pero no menos importante, es un problema económico: con el precio del petróleo a 20 dólares en el mercado internacional y con una retención que rondaría 20%, habría una drástica reducción de la producción, porque los precios que se obtendrían no serían competitivos.
Esto sería especialmente así para la producción de la Cuenca del Golfo de San Jorge, que se desactivaría inmediatamente, como ya había empezado a ocurrir cuando las cotizaciones internacionales cayeron por debajo de los 15 dólares el barril, antes de que la OPEP decidiera empezar la política de restricción de la oferta.
La contrapropuesta de las petroleras incluye que si no se aplican retenciones, se mantendría por algún tiempo el precio actual de los combustibles en el mercado interno, repartiendo la carga de la devaluación en forma proporcional entre el productor, la empresa refinadora y el estacionero.
La relación entre exportaciones sin impuestos y con libre disponibilidad de las divisas, y el mantenimiento de los precios en el mercado interno se explica porque 40% del petróleo que se produce en la Argentina se destina actualmente a los mercados externos, debido al aumento de la producción de los últimos diez años y la recesión del mercado interno.
El esquema del préstamo de las petroleras al gobierno nacional tendría un piso y un techo dado por el precio del petróleo. Si el precio sube por encima de los 24 dólares, parte de la cancelación del préstamo quedaría a cargo de las compañías.
La contrapropuesta cuenta con el respaldo de algunos gobernadores, en especial el de Chubut, porque temen que las retenciones deriven en el cierre de yacimientos, con la consecuente crisis social para algunas zonas como Comodoro Rivadavia.
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