11 de febrero 2003 - 00:00

Pidió la UIA volver a un dólar de $ 3,5

Roberto Lavagna aceptó ayer las quejas de la Unión Industrial Argentina (UIA) que reclamó un precio del dólar cercano a los 3,5 pesos y prometió analizar la suspensión del tratamiento del proyecto de ley de rebaja de la alícuota de Ganancias de 35% a 30% a cambio de la posibilidad de aplicar un sistema de ajuste por inflación. A cambio, el ministro de Economía recibió luego de una reunión privada con la cúpula de la UIA encabezada por el presidente Héctor Massuh, que llegó acompañado por el economista Javier González Fraga como invitado, el renovado apoyo de la entidad por la devaluación y el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El pedido de la central fabril es sólo para proteger a las empresas ineficientes que no quieren competir, «Ustedes saben cómo pienso», fue la frase que dijo Lavagna luego de escuchar por parte de la UIA las protestas por «la continua baja del dólar». El ministro recordó que a fines de 2002, en la reunión anual que organizaron los industriales en Parque Norte, defendió la valoración del dólar a un nivel de 3,5 o 3,6 pesos; contestando al entonces flamante titular del Banco Central Alfonso Prat-Gay que había considerado posible un precio de 2,8 pesos para la moneda norteamericana. Lavagna explicó también que en diciembre había vuelto sobre el tema, en un seminario organizado por Techint, afirmando que el precio del dólar debía ser alto. Tanto Massuh como su número dos, Alberto Alvarez Gaiani, aseguraron que la continua baja del dólar de las últimas semanas les está haciendo perder niveles de competitividad a muchos sectores exportadores y de sustitución de importaciones. Incluso avanzaron en un precio alternativo del dólar, que para la UIA no debería bajar de los 3,5 pesos durante todo 2003. Para la UIA, si el precio del dólar continúa acercándose a los 3 pesos, se podría perder gran parte de las ventajas que algunos rubros postergados consiguieron con la salida de la convertibilidad.

Lavagna aceptó además la propuesta de la UIA de analizar la aplicación de algún tipo de ajuste por inflación en los balances de las empresas del ejercicio 2002
. El ministro se comprometió a estudiar un paper de la entidad industrial, donde se analiza un esquema alternativo para poder ajustar los activos de algunas empresas «por única vez». Con esto el gobierno suspendería momentáneamente el tratamiento del proyecto de ley que reducía la alícuota del Impuesto a las Ganancias de 35% a 30% para el ejercicio 2002, medida que había sido impulsada por el propio Lavagna en lugar de un esquema de ajuste por inflación.

En teoría, entre mañana y el jueves de esta semana el Congreso debería comenzar a tratar este proyecto, que de no aplicarse, aseguran en la Secretaría de Hacienda de Jorge Sarghini, le podría provocar al fisco una pérdida de más de 1.000 millones de pesos de recaudación durante este año. Según fuentes del Ministerio de Economía, Lavagna no suspendió la intención del gobierno de avanzar en este proyecto, sino que esperará a recibir la propuesta de la UIA para saber si no se pierden recursos tributarios con las sugerencias que acerquen los industriales.

Ajustes

Aparentemente, y según lo que la cúpula de la entidad empresaria le transmitió ayer en una reunión privada al ministro, la idea que acercará la UIA se basa en la aplicación por última vez de los ajustes por inflación en los balances; y la discrecionalidad en la valuación de los activos financieros y físicos a los cuales se les aceptará este tipo de mecanismo. Para los industriales, sólo las empresas que sufrieron serias depreciaciones de sus activos por las consecuencias inflacionarias de la salida de la convertibilidad deberían ser autorizadas a aplicar los ajustes en sus balances; lo que garantizaría que no se pierdan muchos recursos tributarios. Este ajuste además no sería tomado a partir de la inflación mayorista de 2002 que llegó a 118%, sino que se acercaría más a la minorista de 42% o, en su defecto, al índice CER.

Apoyo

Hasta Economía llegaron ayer además de Massuh y González Fraga, el presidente de FIAT, Cristiano Ratazzi, Sergio Einaudi de Techint, Osvaldo Rial y Roberto Arano. Por el ministerio, estuvo presente el jefe de asesores de Lavagna y ex UIA, Federico Poli. Los industriales, como recompensa final al ministro, apoyaron los acuerdos con el FMI, ya que «los mismos contribuirían con la estabilidad cambiaria, de precios y la reactivación». Defendieron además la ley de compre nacional y aseguraron que «hay sectores que se están recuperando».

Casi como definición final, uno de los integrantes de la comitiva de la UIA que llegó ayer hasta Economía defendió el apoyo al ministro asegurando que esta entidad «no debe ser menos que los sindicalistas, que están impulsando la candidatura a vicepresidente de Lavagna en la fórmula con Kirchner».

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