Pignanelli vuelve a desafiar a Lavagna, ahora ante el FMI
Las declaraciones de Aldo Pignanelli, presidente del Banco Central, recordando que la entidad que encabeza se había inclinado en su momento por la entrega compulsiva de un bono a los titulares de depósitos bancarios, abrieron una polémica entre el funcionario y Roberto Lavagna. El ministro de Economía defiende el programa de bonos optativos, que no presenta hasta ahora una performance exitosa. El miércoles por la noche, los dos sostuvieron una discusión muy agria. Ayer por la mañana, se agravó la tensión porque Pignanelli mantuvo su postura públicamente. Al mediodía, los dos negociaron una tregua a través de un comunicado. Pero fue sólo una paz retórica: Pignanelli viajará hoy a Basilea y allí, durante una cumbre de gobernadores de bancos centrales, se entrevistará con el presidente del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler. En la reunión le comunicará que el Central coincide con el Fondo: debería entregarse un bono de manera compulsiva a los titulares de depósitos bancarios. Pignanelli es un hombre de Eduardo Duhalde y su postura, de contar con el respaldo presidencial, podría acelerar un acuerdo con el Fondo. Claro que dejaría a Lavagna en una posición insostenible. La pelea, como se ve, promete recrudecer.
-
Semana Santa 2026: viajaron más de 2,8 millones de turistas, pero cayó 18,9% el gasto total
-
Último dia para aprovechar las ofertas semanales exclusivas en esta cadena de supermercados
Pignanelli ofreció un comunicado pronosticando que «el plan de bonos implementado por el gobierno nacional obtendrá una alta aceptación por parte de los ahorristas». También afirmó que «al optar el Ministerio de Economía por la emisión de un set de bonos voluntarios, el BCRA acompañó tal decisión, se adaptó a la letra del decreto 905/02 a través de la correspondiente normativa e impulsó con fuerza las medidas tendientes a asegurar el éxito de la convocatoria».
En el texto que negociaron los dos funcionarios aparecía también un párrafo afirmando que «cabe destacar que ayer el doctor Aldo Pignanelli recordó, ante una pregunta formulada por periodistas, que inicialmente y por razones exclusivamente técnicas el Banco Central había aconsejado a Economía considerar la opción de ofrecer bonos de carácter compulsivo.Al adoptarse luego otra decisión, obviamente el Central la aceptó y acompañó su implementación. Tal fue la naturaleza del franco comentario formulado ayer por el doctor Pignanelli en respuesta a preguntas genéricas sobre la cuestión de los bonos.» Para Lavagna esta aclaración era innecesaria y, tal vez, inconveniente ya que recordaba la disidencia que se pretendía esconder. Por eso pidió que se omitiera, como finalmente sucedió.
Un motivo adicional de choque entre el titular del Central y el ministro quedó superado verbalmente. «Vos hiciste la conferencia de prensa con (Alejandro) Henke al lado, cuando nosotros ya retiramos su pliego del Senado, como candidato a director del banco» se quejó Lavagna.
Pero Pignanelli contestó que «si es una persona técnicamente competente no sé por qué hay que condenarlo o esconderlo». De hecho Henke fue designado economista jefe del banco, cargo que había quedado vacante desde la renuncia de Eduardo Levi Yeyati, y tal vez sea ascendido a gerente general de la entidad.
Más allá de las disidencias técnicas entre Pignanelli y Lavagna a propósito de los bonos, en la polémica de las últimas 48 horas hubo quienes vieron una jugada política del duhaldismo, al que pertenece el presidente del BCRA. Desde el Central se habría emitido una señal favorable al canje de depósitos por un bono compulsivo sobre la hipótesis de que, dada la mala performance que la aceptación voluntaria de títulos presenta hasta ahora, ése será el desenlace inevitable de toda la peripecia del «corralito». Según esa óptica, Pignanelli le habría abierto al propio Duhalde una playa de maniobras para no quedar asociado a una apuesta perdedora de Economía. ¿Cuánto estuvo al tanto el Presidente de la movida de su amigo? Todo indica que fue advertido. Por lo menos se sabe que la semana pasada, con Lavagna en Washington, ambos acordaron realizar un gesto que dramatizara la autonomía del Central respecto de Economía.
En el Ministerio creen ver debajo del agua una maniobra más ambiciosa y en la que Duhalde tendría una participación dudosa: utilizar la mala experiencia del bono optativo para reemplazar a Lavagna por Mario Blejer, con quien Pignanelli construyó una amistad estrecha en los meses compartidos en la función pública. El indicio que vuelve verosímil esa conjetura de Lavagna -y sobre todo de Guillermo Nielsen, el secretario de Finanzas- es la comunicación permanente que existe entre el presidente del Central y su antecesor.
• Señal
Sin embargo la novedad de la reunión que Pignanelli mantendrá con Köhler y con otros funcionarios clave (presidentes de bancos centrales con enorme influencia sobre el Fondo) puede enriquecer la lectura de sus declaraciones. A la luz de ese dato parecen haber emitido una señal hacia Washington, preparatoria de sus conversaciones de Basilea. Allí Pignanelli intentará convencer también a Köhler de que la flotación sucia que se practica desde el Central es enteramente aceptable para los estándares internacionales, si se compara con Brasil, México o Uruguay. «Realizamos intervenciones chicas y específicas, basadas en el superávit comercial que tiene el país. Además en estos días somos compradores y no vendedores de divisas» escuchará el alemán. Un argumento similar usará el presidente del Banco Central respecto de los redescuentos para los bancos: «No sólo disminuyeron sino que se verifica un leve aumento de depósitos, por lo menos de empresas. El plan monetario prevé la capitalización de las entidades uno a uno» (por cada peso de redescuento debe haber un peso de aporte de la casa matriz del banco extranjero). Entre las incógnitas del encuentro hay una que sobresale especialmente: si del nivel de acuerdos que alcance con Köhler, Pignanelli pretende extraer una media palabra para que el Fondo realice un desembolso de u$s 2.000 millones, para fortalecer la posición de reservas del Central. Era el sueño de Blejer y tal vez su sucesor lo haya heredado.




Dejá tu comentario