El Gobierno entrante llegará a la Casa Rosada con una serie de objetivos sobre los cuales buscará avanzar, pero en que en muchos casos se contraponen, lo que obligará al equipo económico de Alberto Fernández a optar por la estrategia que considere más conveniente. En esta línea, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) remarcó ayer que “recomponer las transferencias ajustables por movilidad implica, en ausencia de una medida compensatoria que reduzca otro gasto o genere recursos, deteriorar su posición fiscal”.
Plantean dilema para Alberto F.: subir jubilaciones o bajar déficit
Recomponer las transferencias ajustables sin reducir otro gasto o generar recursos adicionales provocará un deterioro en las cuentas del sector público.
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El instituto realizó el estudio considerando que el próximo Gobierno buscaría recomponer los ingresos de la población a lo largo de su gestión. Pero esto implicaría un costo fiscal, luego del ajuste que vino aplicando la gestión de Mauricio Macri en los últimos años. De acuerdo con el IARAF, 2019 cerrará con un “déficit primario cercano a un punto del PBI, el más bajo de los últimos cinco años, y al que se llegará luego de una reducción conjunta tanto de los ingresos como del gasto público”.
La consultora señaló que “la reducción de los ingresos es el resultado en parte de una baja de la carga tributaria en impuestos como ganancias y las contribuciones patronales, pero también, sobre todo en los últimos dos años, es fruto de un aumento de la evasión y morosidad que tradicionalmente acompañan a una recesión económica”. Entre 2015 y 2019 el ajuste en el gasto no resultó homogéneo, sino que se concentró en rubros como los subsidios, transferencias a organismos públicos y en la obra pública, los que perdieron protagonismo. El único gasto que evidenció un camino inverso fue el destinado a prestaciones sociales, que mostró un crecimiento en la comparación entre el inicio y el final de la serie.
En el acumulado en los tres primeros trimestres de este año, el gasto en prestaciones sociales representó el 59,3% de todo el gasto primario. Sus principales componentes son las jubilaciones y pensiones y las asignaciones familiares y por hijo, que ajustan actualmente con una fórmula que considera 70% por inflación y 30% por evolución de salarios (con un semestre de rezago). “Este gasto ‘ajustable’ ha mostrado una evolución menor que la de la inflación en los últimos dos años, por lo que, precisamente debido a su marcada importancia dentro del total del gasto, fue uno de los principales responsables del ajuste real del gasto primario en dicho período”, señaló el IARAF.
El instituto proyectó que “manteniendo la ley de movilidad actual junto a un escenario de desaceleración gradual de la inflación (suponiendo una inflación del 38% para 2020), habrá una recuperación del gasto ajustable (crecería un 12,3%), con lo cual la caída de este gasto respecto de su valor máximo de septiembre de 2017 terminaría siendo del 13,9% en términos reales”. Entre los desafíos para el futuro, remarcó que “los ahorros por el ajuste real de la partida de gasto ajustable que permitió la ley de movilidad frente a una realidad de inflación creciente como la vivienda en 2018 y 2019, tenderán a revertirse en caso de que la inflación cambie de dirección”. “Al ajustarse la movilidad de manera rezagada un semestre, si se lograra un freno en la inflación, la particularidad en la fórmula de indexación generaría una recuperación real del gasto en jubilaciones y asignaciones ajustable, y por lo tanto un incremento relativo del gasto primario”, agregó.




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