Crecen (menos) los plazos fijos en pesos de personas y empresas

Economía

Si bien las opciones ajustables aumentan más, siguen siendo un 4% de los tradicionales que se estancaron. Tasas bajas y límites obsoletos conspiran.

A pesar de la mayor expansión monetaria vista en la primera parte de mayo, los agregados monetarios siguen mostrando una sostenida desaceleración en su tasa de crecimiento. Así lo reflejan, por ejemplo, los depósitos a plazo fijo en pesos tradicionales del sector privado que venían creciendo a razón de un 8% mensual al comienzo de año y en mayo lo están haciendo apenas por encima del 2%. De modo que ahora están creciendo solo a una tasa cercana a la devengamiento de los intereses. O lo que es lo mismo que decir que la gente y las empresas solo renuevan, no incrementan el capital como lo venían haciendo meses atrás. Es más, pese al cepo y las restricciones esto haría pensar que algún drenaje se está yendo hacia otras opciones de inversión, incluso algo a consumo o gastos domésticos.

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Está claro que la estrategia oficial de tener tasas de interés pasivas negativas en términos reales, o sea, que no compensen la inflación estimada no solo conspira con el crecimiento de la tradicional opción de plazo fijo en pesos a tasa fija sino que también termina alentando la búsqueda de otros destinos para esa liquidez excedente. Y si bien los plazos fijos en pesos ajustables han mostrado un importante crecimiento de la mano del aumento de las expectativas inflacionarias ante los inquietantes números del INDEC de los últimos meses, aún no han sido tomados como una verdadera alternativa. Ya que el stock de plazos fijos tradicionales hoy supera los $2,7 billones mientras que los plazos fijos ajustables apenas suman $141.000 millones. En los últimos meses los plazos fijos tradicionales han venido creciendo a razón del 7,9% en enero, 5,4% en febrero y 4,9% y 4,5% en marzo y abril respectivamente, mientras que mayo se perfila con una tasa de crecimiento de entre 1,8% y 2,4%. Claro que en términos interanuales el aumento aún parece escandaloso ya que casi llega al 93% pero eso es producto del crecimiento acumulado tras la fuerte expansión monetaria del año pasado. En cuanto a los plazos fijos ajustables, se observa una tasa de crecimiento mensual de entre el 18% y 27% entre enero y abril y este mes se está ubicando entre 16% y 19%.

Hay otro tema interesante a la hora de evaluar el comportamiento de los ahorristas. Porque además de los bajos rendimientos ofrecidos por los bancos donde el BCRA fijó una tasa pasiva mínima para colocaciones en pesos de hasta un millón del 37% anual en noviembre pasada y aún no la ha modificado (al igual que la tasa de política monetaria hoy en el 38%). Ahora bien, esta tasa es para depósitos de hasta un millón de pesos, porque de pasarse ese monto la tasa garantizada baja al 34%. Ocurre que muchos ahorristas que tenían colocaciones antes de la pandemia y fueron sumando más ahorros, ante las menores opciones de consumo interno y externo y perteneciendo a sectores esenciales o que siguen registrando ingresos y salarios, ven que al superar el monto de un millón la tasa nominal ofrecida se reduce aún más. Esto claro, lo pueden esquivar teniendo colocaciones en diferentes entidades pero no es lo usual para el pequeño ahorrista. Además ocurre que como otras variables que no se actualizan frente al proceso inflacionario han quedado rezagadas, el monto de un millón ya no representa lo que era cuando se fijó. Basta con señalar que un millón de pesos a tipo de cambio oficial equivalen a poco más de u$s10.600 y al dólar blue a unos u$s6.450. Un año atrás ese millón representaba más de u$s15.000 y u$s7.700 respectivamente. La idea del millón de pesos apuntaba a los grandes inversores y empresas. Hoy en día un depósito de un millón de pesos ya no parecería ser el límite entre un pequeño y gran inversor.

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