Poco serio II: se obliga al Central ayudar a gobierno
Se confirmó ayer que el gobierno comenzó gestiones ante diputados y senadores para conseguir la aprobación de una peligrosa reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Es para permitirle aumentar los préstamos desde esa entidad al Tesoro. El PJ del Congreso ya habría dado el visto bueno. Roberto Lavagna lo necesita para cubrir los u$s 1.400 millones en vencimientos con el FMI en el primer cuatrimestre de 2005. La demora en el canje de la deuda postergará también un nuevo acuerdo con el Fondo y, por lo tanto, no habría reembolso de esos pagos en los primeros meses del año. Lo lógico hubiera sido pagar utilizando los dólares comprados con el superávit primario que están depositados en el Banco Nación. Pero Lavagna no acepta esa opción.
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Roberto Lavagna
Ese espíritu alcanza incluso a los peronistas no tan oficialistas: «En realidad, me parece que tiene que haber una lección para nosotros y para la humanidad. Las políticas del FMI no van más, son en contra de la naturaleza y de la economía. Ajuste, superávit, baja de salarios, aumento de tarifas en cualquier lugar del planeta, en cualquier situación de la economía en cualquier momento del ciclo», decía ayer el santafesino Oscar Lamberto.
La anteúltima modificación a la Carta Orgánica del Banco Central fue sancionada por el Congreso ya dentro de la presidencia de Kirchner, cuando Alfonso Prat-Gay presidía el Central. Se estableció entonces un doble límite -no existente hasta ese momento-para los préstamos que la entidad puede realizar al Tesoro. Así, se puede poner a disposición de la caja estatal el equivalente a 12% de la base monetaria y 10% de los recursos líquidos obtenidos por el Estado durante el último año. Sin embargo, en este último caso, se limita su uso exclusivamente al pago de deuda con organismos. Todo ese paquete prestable queda a disposición del Tesoro por un plazo de 12 meses dentro de los cuales debe reembolsarlos.
Sucedió que, con el uso que se hizo de esos adelantos, el límite se cubrió. Por eso, ante la posibilidad de tener que cancelar en el primer cuatrimestre de 2005 u$s 1.400 millones, sin contar con un acuerdo que habilite un roll-over de esos pagos, el gobierno habría decidido ahora apelar a una ampliación del crédito por parte del Central. La operación, de todas formas, tiene sus limitaciones: «No se puede hacer una ampliación tan grande, porque después pueden tener problemas con los propios organismos», decían ayer en el Congreso. «Hay que recordar que si se abusa de esa herramienta se termina con la independencia del Central.»
Los límites impuestos en esa reforma a la Carta Orgánica del Central fueron negociados hace un año y medio para financiar los pagos que se realizaban al FMI, Banco Mundial y BID, con la seguridad de que, en un período máximo calculado de seis meses, esos organismos reembolsarían los fondos como producto del acuerdo vigente.
Los límites se pusieron, incluso, para que el mismo Fondo no tuviera mayores montos disponibles que cobrar. En ese momento, no se pensó en no arreglar con el Fondo ni, mucho menos, que no se iban a devolver los pagos. Por eso, se tomó un mínimo de seis meses para que no hubiera margen de error, aunque se tenía un año para que el Tesoro reembolsara el dinero al Central.




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