18 de agosto 2004 - 00:00

Poco serio

El gobierno reabrió ayer el Consejo del Salario, y la CGT quiere discutir allí una peligrosa reforma impositiva. Con el eslogan de "mejorar la redistribución del ingreso", el triunvirato que maneja ahora la central obrera quiere subir Ganancias a 45%. Este es uno de los impuestos que menos recauda y en el que hay más evasión, por lo que una suba en la alícuota lograría que bajara más lo recaudado. Por si fuera poco, hoy ya hay una doble imposición: lo que se paga primero en Ganancias se vuelve a pagar después en el impuesto a la riqueza. Afortunadamente, el gobierno tiene en realidad otros planes para el Consejo: mostrar un acuerdo entre empresarios y sindicatos mediante el cual los sueldos mínimos se lleven a $ 400 y así evitar un decreto. En el caso de los salarios privados, se dejará que cualquier incremento sea por consenso y por sector.

El gobierno aclaró ayer que la cita para comenzar a negociar dentro del Consejo del Salario Mínimo,Vital y Móvil sólo debería referirse a la posibilidad de llevar a éste de los 350 pesos mensuales actuales a no más de 400 pesos. Sin embargo, desde la Confederación General del Trabajo (CGT) se aseguraba ayer que la intención sindical es convertir este ámbito de negociaciones en una discusión general de los salarios privados, públicos y hasta de la política impositiva nacional.

Para ello, la central obrera prepara todo un plan de reforma impositiva que sería llevado a la mesa de negociaciones y que incluye un incremento de por lo menos 10 puntos porcentuales en el pago del Impuesto a las Ganancias (iría a 45%) junto con la baja del mínimo no imponible actual.
A cambio de estas medidas, muy cercanas a las que en su momento diseñó José Luis Machinea cuando fue ministro de Economía de la Alianza, el gobierno debería implementar una baja del IVA de 21% actual a no más de 15%.

Según reclamó ayer la conducción tripartita de la CGT de Hugo Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri, además de la suba de los 50 pesos para el salario mínimo, debería discutirse un incremento de 150 pesos antes de fin de año para los trabajadores privados; en tres pagos de 50 pesos en setiembre, noviembre y diciembre. Este dinero debería sumarse, además, a la incorporación al salario de los 50 pesos no remunerativos que hoy se liquidan en los empleados privados, los que deberían ingresar de manera limpia y sin descuentos de aportes previsionales.

Según declaró ayer una fuente de la CGT, «el reclamo de otorgar otros 100 pesos, aunque sean no remunerativos, en octubre y noviembre, obedece a la necesidad de compensar los descuentos que se realizarán sobre los salarios».

Esas demandas se dirigen específicamente al sector privado. Respecto de los incesantes reclamos de equiparación del sector público, las fuentes indicaron que la salida sería «la inmediata convocatoria a paritarias», tal como oportunamente planteó la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), de Andrés Rodríguez.

Por su parte, fuentes sindicales estimaron que la cosecretaria general de la CGT, la santafesina de la sanidad Susana Rueda, «tiene razón» al oponerse a la participación en el Consejo de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), ya que «no corresponde porque se trata de una central política y no gremial».

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