El borrador de la carta de intención del Fondo Monetario contiene una propuesta de importante suba en el Impuesto a los Combustibles. Si se toma literalmente lo que dice el proyecto, el precio al público de la nafta súper debería subir alrededor de 16% y el del gasoil 22%, sólo por la incidencia de la mayor carga impositiva.
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El borrador propone «aumentar el gravamen a las naftas para mantener su proporción en los precios después de la devaluación». Como antes de la liberación del dólar, el Impuesto a la Transferencia de Combustible (ITC) más la tasa vial equivalían a 48,3% del precio final, y hoy ese porcentaje se ubica en 32%, la suba debería ser de 16%, si se busca mantener la misma proporción.
El gobierno ya tiene elaborado un proyecto para que el ITC deje de ser una suma fija y se transforme en un porcentaje del precio de venta, de modo de que la recaudación avance en coincidencia con los precios.
Sin embargo, el Ministerio de Economía había dicho que en principio el porcentaje a fijar no implicaría subas, y que los ajustes del gravamen se irían produciendo a medida que las petroleras aumentaran los precios.
• Alineamiento
En cuanto al gasoil, el borrador de la carta de intención propone «aumentar la tasa del gravamen en línea con la de las naftas». En este punto, siempre hubo una fuerte disparidad entre la carga tributaria del gasoil y la nafta, en beneficio del primero.
Actualmente esa diferencia se achicó sensiblemente: hoy el ITC más la tasa vial equivalen a 25,4% del valor del gasoil, frente a 32% de ambas tasas en las naftas. Antes de la devaluación, en cambio, el impuesto a la nafta equivalía a 48% frente a 35% en el gasoil.
Si la carga tributaria se alineara para ambos productos, además de la suba en la nafta, el precio del gasoil tendría una incremento de alrededor de 22%, lo que resulta poco creíble en la actual situación económica.
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