13 de abril 2004 - 00:00

Podrían terminarse ventas con tarjeta sin intereses

¿Se terminan las compras en cuotas con tarjeta sin intereses? Por estas horas comenzaron a aparecer algunas señales de que este beneficio, que funcionó como indudable estímulo para el consumo, podría ir perdiendo fuerza porque a algunas entidades financieras no les cierran los números. Y si bien faltan alrededor de 45 días para que se termine la «promoción», ya el sistema financiero está discutiendo qué hacer con ella.

El esquema permite que los clientes de tarjetas de crédito hagan sus compras hasta en seis pagos mensuales, abonando el importe del precio en efectivo sin ningún adicional. El negocio también es redondo para el comerciante, dado que pocos días después cobra al contado el importe total de la operación.

¿Cómo se sustenta este esquema? Los bancos sacrifican parte de la tasa que podrían percibir por este crédito (que de eso se trata, obviamente) y compensan parte de esa pérdida aplicando un arancel diferencial a los comercios. El porcentaje varía de acuerdo con el banco, la marca de la tarjeta y -obviamentela facturación del comercio. Pero se sabe que ronda entre 0,5% y 1% del monto de la venta. En otras palabras: si al comercio le descuentan 4% por cada operación «al contado» (que cobra en un lapso máximo de dos semanas), si hace una venta en seis cuotas ese descuento trepa a 4,5% o 5%. Así es, entonces, que el sistema bancario está absorbiendo casi la totalidad del costo financiero de esta operatoria.

• Arancel

Cabe recordar que en la actualidad, las cadenas de supermercados pagan un arancel cercano a 1,5%, y el máximo (para comercios pequeños o de muy pocas operaciones con dinero plástico) está en alrededor de 5%. Y dado que la tasa de interés que se cobra para financiar el «revolving» (el monto cuyo pago pospone el cliente al vencimiento del resumen mensual) puede estar hoy entre 2% y 30% -dependiendo del banco, del cliente, etc.-, el subsidio que está dando el sistema financiero tanto a sus tarjetahabientes como a los comercios es más que significativo.

En este panorama se sabe que ya hay voces en la industria que afirman que el beneficio, tal como está, no puede prolongarse «sine die». Lo que comenzó como una promoción hace ya casi un año y medio debería caducar el próximo 31 de mayo, salvo que tanto bancos como administradoras de tarjetas se pongan de acuerdo para prorrogarlo una vez más. Desde ya, los más interesados en que se prolongue en el tiempo son los propios comerciantes, que le atribuyen buena parte de la mejora en las ventas a esta modalidad de financiación.

¿Se prorrogará la « promoción»? Parece haber -como en la jurisprudencia-media
biblioteca a favor y media en contra. De un lado, quienes quieren prolongarla exhiben el dato de que las ventas con tarjeta en cuotas treparon de 10% del total en enero de 2003 a cerca de 40% en el mismo mes de este año sobre el total de la facturación; está de más decir que esta suba también se reflejó --aunque en menor medida-en las ventas con tarjeta, que estarían 15% por encima de las del año pasado. En el mismo renglón hay que poner lo positivo que resultó para las entidades en su siempre difícil relación con este gobierno la señal que representó ese claro estímulo al consumo.

En el lado negativo estaría, sin duda, en primer lugar,
el lucro cesante que están padeciendo las entidades, sobre todo en una época en que no están tomando crédito ni individuos ni empresas. Pero también el hecho de que entre la población en general no hay ninguna percepción de que se los favorece con un subsidio, y que, además, el mismo lo otorgan los bancos. Asimismo, algunas entidades están empezando a preocuparse por la acumulación de saldos impagos, que todavía no están en mora pero que podrían llegar a estarlo: sucede que una franja de la población que venía con atrasos de dos y tres años en sus consumos, comenzó a «tarjetear» para renovar guardarropa, electrodomésticos, etc. «En algún momento, el 'revolving' hay que pagarlo, pero mucha gente sigue acumulando cuotas y a nosotros se nos prende la luz de alarma cuando los saldos impagos exceden en mucho las cifras históricas de ese cliente», dijo un banquero a este diario.

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