Polémico augurio de EE.UU. sobre la Argentina y Brasil
Un documento oficial estadounidense sobre las perspectivas políticas y económicas de Latinoamérica para las próximas dos décadas provocó ayer fuerte polémica. El informe -elaborado por el Consejo Nacional de Inteligencia y que pretende dar claves para el diseño de la política exterior de la Casa Blanca- dice que la Argentina seguirá siendo económicamente vulnerable, que no podrá recuperar el nivel de vida perdido en la última crisis y que la democracia no está asegurada. Acaso por prestarle más atención, el documento es aún más duro con Brasil. Señala que en 2020 seguirá siendo un país subdesarrollado y no descarta que termine colapsando «bajo el peso de su enorme deuda externa». La respuesta no se hizo esperar, en boca de varios indignados referentes del gobernante Partido de los Trabajadores. Alarma la imagen que la región proyecta a futuro en la principal potencia mundial. Aunque ahora lleguen las consabidas y obvias aclaraciones.
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En lo que respecta al Mercosur, los especialistas de la NIC señalan que el bloque «retendrá alguna identidad política, aunque su utilidad como bloque comercial se debilitará debido a los acuerdos comerciales más amplios que estarán establecidos en el hemisferio para 2020».
Acaso los párrafos más polémicos del documento sean los referidos a Brasil, al que se imagina como muy similar al de la actualidad. Según la NIC, hacia 2020 ese país «probablemente habrá fracasado en su promesa de liderar América latina, en parte debido al escepticismo de sus vecinos y en parte por su abrumador énfasis en sus propios intereses». Aunque seguirá teniendo «una voz dominante» en la región, su mercado seguirá siendo clave para sus socios del Mercosur y se seguirá viendo a sí mismo como un «jugador global», no logrará su objetivo de ocupar una banca permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El documento añade que «las mejoras económicas de Brasil probablemente no serán espectaculares» y que «los esfuerzos para hacer aprobar reformas vitales a las instituciones brasileñas seguirán en trámite». En este sentido, agrega que «persistirán el complejo y pesado sistema impositivo, las guerras fiscales entre los estados y los límites de su infraestructura de transportes». Esta es justamente la agenda prioritaria del gobierno de Lula para los próximos dos años. Pero lo peor fue esto: «La considerable deuda de Brasil y su vulnerabilidad a la inflación también seguirán siendo temas de preocupación». Decir esto y que Lula fracasará es prácticamente lo mismo.
• Derrumbe
Para colmo, dentro de los distintos escenarios que podrían caberle al país se alude a la posibilidad de que Brasil «se derrumbe bajo el peso de su deuda externa», lo que, de concretarse, hará que toda la región sufra los efectos y que el Mercosur «languidezca».
El senador Aloizio Mercadante, una de las figuras más representativas del Partido de los Trabajadores, se preguntó: «¿Será que quienes hicieron las previsiones son los mismos que cuidaban la seguridad de los norteamericanos antes de los atentados del 11 de setiembre?»
Otro senador del PT, Amir Lando, dijo a la agencia «ANSA» que el documento «es una velada advertencia que busca que Brasil se alinee con Estados Unidos en una especie de servidumbre voluntaria». Este cerró su comentario con una descripción curiosa de la supuesta intencionalidad del documento: «Es difícil tolerar el éxito ajeno, sobre todo de un competidor».




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